
Realizan jornada Todos Emprendemos con mujeres de Mérida
MÉRIDA, Yuc., 20 de diciembre de 2020.- Las personas en situación de calle en el Centro Histórico de Mérida, entendidas como aquellas que carecen de residencia fija y que pernoctan en lugares públicos, declararon que lo único que piden para esta Navidad es un plato de comida.
La Navidad se convierte en una fecha de celebración y unión para muchas familias en el mundo entero, pero también existen quienes pasan la noche buena en medio de la pobreza y en total abandono.
El Latigo Negro, un personaje que ya es reconocido en este primer cuadro, vagamante señaló para Quadratín, que son fechas que no le importan mucho, solo busca un apoyo para seguir comprando sus pastillas que le ayudan a disminuir su dolor de piernas, ya que padece una deficiencia motriz, producto de un atropellamiento.
Muchas de estas personas, se acercan para pedir una “moneda para comer”, como dicen, pero son pocos los que les creen o los que se detienen a ayudarlos, y en estas fechas donde se acerca la Navidad, no es la excepción.
Y es que de acuerdo a lo observado, la gente que acude a comprar artículos o insumos para el próximo 24 de diciembre, camina cerca de ellos pero ni los voltean a ver, mucho menos les regalan una moneda.
Para dos adultos mayores, que estaban sentados a las afueras de la Catedral de Mérida, estas son fechas bastante sensibles, donde sólo piden una limosna para poder llevar un plato de comida. Cuestionados por saber donde pasará la cena de nochebuena, manifestaron (por separado) que anhelan pasarla junto a toda su familia, que en algún momento tuvieron cerca.
“Sólo quiero un poco de dinero, mis hijos no están conmigo, la pandemia los alejó”, dijo la señora.
Al menos, estas dos personas tienen un techo para descansar, pero otras tantas más que deambulan en el centro y que se dedican a pedir limosna no saben lo que es la celebración de Navidad, pues no cuentan con un lugar para pasar los días, ni con el dinero para comprar alimentos.
Otro hombre de 65 años, quien además de perder a su familia hace varios años, no sabe decir su nombre, platicó que sin tener a quien acudir, ha tenido que buscar un lugar en la calle donde en estos días ha pasado frío.
“Me acaban de regalar un café, no tengo familia pero quiero estar en paz “, expresó sin mucho sentido.
Todos los días, los indigentes se reparten sus calles. A media mañana, algunos se encuentran cerca de la Plaza Grande, pero tan solo cae la tarde y noche y ya todos están vagando por otros sitios, nunca se encuentran en un solo lugar, pues como parte de la ruleta de su vida es buscar donde acomodarse.