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MÉRIDA, Yuc., 5 de noviembre de 2026.- Durante 464 años ha existido una supuesta difamación contra Fray Diego de Landa, fraile franciscano acusado históricamente de someter a torturas, encarcelar y perseguir a indígenas mayas de la región de Maní, afirmó el párroco actual de esta localidad, Jorge Rivera Vargas.
El padre sostuvo que fueron los descendientes de los Montejo, quienes tenían el control político de Yucatán durante el siglo XVI, los que impulsaron una campaña de desprestigio contra el religioso, debido a que no consiguieron imponer a un obispo que respondiera a sus intereses y les permitiera mantener su influencia sobre la iglesia.
Explicó que los descendientes de los conquistadores pretendían que la autoridad eclesiástica estuviera bajo su control, pero la Santa Sede designó a Fray Diego de Landa, situación que, según datos históricos comprobables, habría originado señalamientos que posteriormente fueron retomados por historiadores como hechos comprobados.
“Fueron ellos quienes hicieron esto (difamación contra Fray Diego de Landa) y posteriormente el gobierno, los historiados agarran esta historia y la presentan como una verdad, pero hay estudios y tenemos todos los papeles en el Consejo de las Indias y hay tesis doctorales de diversas personas en donde se muestra que no fue así”, dijo.
No obstante, Rivera Vargas reconoció que Fray Diego sí encabezó un auto de fe en Maní, durante el cual se quemaron 23 códices mayas, pero aseguró que estos documentos eran copias, ya que existían otros ejemplares distribuidos en distintos asentamientos mayas de la región, aunado a que los códices quemados no eran los originales.
El párroco también señaló que el auto de fe ocurrió en un contexto de presión de los descendientes de Montejo al no obtener el control que anhelaban, quienes aprovecharon un suceso que fue calificado como grave en ese entonces y que está históricamente documentado: la crucifixión de un niño durante un ritual maya en un cenote.
De acuerdo con su explicación, De Landa Calderón intervino como responsable de los franciscanos en el Yucatán del siglo XVI para restablecer el orden, mientras que los indígenas involucrados en los hechos fueron puestos a disposición del Consejo de Indias para ser juzgados, ya que el religioso no tenía ningún poder inquisidor sobre indígenas.
“Él no pudo encarcelar, encadenar, torturar y menos matar a un indígena. Quemó 23 códices y de todos los códices había copias. Había que hacer el auto de fe, porque estaban presionando los Montejo, porque hubo un evento en Maní muy grave donde los indígenas crucificaron a un niño y él fue a poner orden”, expresó.
Asimismo, defendió el trabajo de Fray Diego de Landa para el conocimiento de la cultura maya, pues afirmó que dominaba la lengua, podía leer los jeroglíficos y dejó registros que, desde su perspectiva, contienen información relevante para comprender la escritura y la historia de esta civilización.
“Diego de Landa no tenía ningún poder inquisidor sobre ningún indígena. Y todo lo que presentan acerca de él es una mentira histórica. El día que quieran venir (a Maní) les presento toda la documentación, porque tristemente cada vez que se menciona su nombre, sale el auto de fe, que es una leyenda negra”, dijo.




