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MÉRIDA, Yuc., 13 de julio de 2023.- Aunque el trabajo infantil y forzoso se dimensiona en muchas formas, el que es más complicado de medir es el que se hace dentro del hogar, así lo reveló Antonio Benavidez, coordinador del proyecto Accionar en la oficina para México y Cuba de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
El entrevistado dio a entender que el trabajo infantil que se realiza en el hogar está normalizado, ya que se ve a través de la contratación de menores para la realización de las labores domésticas o el cuidado de infantes o cuando un niño o adolescente debe cuidar a su hermano menor porque sus padres están trabajando.
“Muchas veces (el trabajo infantil) se ve cuando el hermano mayor se tiene que encargar de su hermano de tres años de edad, lo que implica cambiarlo de ropa y de pañales, de bañarlo, dormirlo, entre otras cosas. Eso es una forma de trabajo infantil y es el más difícil de detectar porque pasa al interior del hogar y las familias”, dijo.
Abundó que si bien se tiene la creencia de que un ingreso extra en el hogar ayudará a que la familia deje de ser pobre, la realidad es que no, ya que lo único que se está haciendo es quitarle oportunidades a los niños y niñas. “Lo estamos lastimando, dañando y (hacemos) que este círculo se repita por generaciones”.
Agregó que la erradicación del trabajo infantil se debe erradicar a través de políticas públicas de trabajo decente, lo que incluye a gobiernos, empleadores y trabajadores, ya que las autoridades deben propiciar la generación de empleos, las empresas adquirir responsabilidad social y los sindicatos defender los derechos de los empleados.
“Donde hay formalidad no hay trabajo infantil, ya ya que muchas veces el trabajo infantil se da en la informalidad”, comentó Benavidez, quien destacó que se debe actuar para la erradicación de este problema en todo el país, incluido Yucatán, aún así tuviera sólo un caso de esta problemática.