No habrá clases en la UADY, este jueves, por Isaías
MÉRIDA, Yuc., 11 de octubre de 2026.- La manera en que se diseñan y utilizan los espacios públicos influye directamente en la seguridad, el ejercicio de los derechos y el bienestar emocional de las personas, particularmente de las mujeres, destacó la Dra. Elena Margarita Espinosa Morales durante la conferencia “Espacio Público para el ejercicio de derechos desde la perspectiva de género”.
La actividad, realizada en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), formó parte de la Agenda Estratégica del mes de octubre, dedicada a la Salud Mental, y abrió un espacio de reflexión sobre la importancia de construir ciudades que respondan a las necesidades de la diversidad de personas que las habitan.
Espinosa Morales explicó que analizar las ciudades desde una perspectiva de género implica también hacerlo desde un enfoque de derechos humanos, considerando cómo las características del entorno pueden favorecer o limitar la calidad de vida.
“Es ver las ciudades, ver los entornos, ver todo lo que nos rodea con un enfoque de derechos, por el simple hecho de que quienes habitan esos espacios somos personas”, señaló.
La especialista indicó que aspectos como la iluminación, las condiciones de las banquetas, la accesibilidad y la movilidad pueden representar dificultades adicionales para las mujeres, especialmente para quienes realizan labores de cuidado.
En ese sentido, destacó que el diseño urbano debe considerar las distintas maneras en que niñas, mujeres, personas adultas mayores y otros grupos utilizan los espacios públicos.
“Si una calle la puede caminar una persona adulta mayor, una niña, esa ciudad es segura, esa calle es segura para absolutamente todos”, enfatizó.
Al relacionar el tema con la salud mental, Espinosa Morales explicó que transitar por lugares percibidos como inseguros puede provocar miedo, estrés y desgaste emocional, además de limitar actividades cotidianas como estudiar, trabajar, trasladarse o permanecer en determinados espacios.
Como ejemplo, mencionó que una estudiante puede decidir no quedarse hasta tarde en su facultad si considera inseguro el trayecto que deberá recorrer al anochecer, lo que demuestra que las condiciones del entorno también pueden afectar el ejercicio de otros derechos.
“La salud emocional por supuesto que está implícita y ese impedir un derecho a la movilidad segura trae aparejados otros costos para las mujeres”, expresó.
Asimismo, resaltó la responsabilidad de las instituciones, universidades y de la propia sociedad para impulsar cambios que permitan contar con espacios públicos más seguros, accesibles e igualitarios.
En particular, destacó el papel de las nuevas generaciones y de quienes actualmente se forman en áreas como la arquitectura, debido a que tendrán la posibilidad de transformar la manera en que se diseñan y conciben las ciudades.
“Si hay una población en la que podemos tener una esperanza en este momento, es precisamente en las y los jóvenes, porque ellos se están formando y tienen una conciencia distinta para entender que lo principal son las personas”, afirmó.
Finalmente, Espinosa Morales invitó a mantener la reflexión sobre la responsabilidad colectiva de recuperar los espacios públicos y construir entornos que prioricen a las personas, favoreciendo con ello la convivencia, la seguridad, la salud y el ejercicio pleno de los derechos.




