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MÉRIDA, Yuc., 29 de octubre de 2026.- Un total de mil 543 armas de juguete fueron destruidas en las instalaciones de la X Región Militar, como parte de la campaña “Sí al desarme, sí a la paz”, con la que autoridades del Ejército Mexicano buscan contribuir a la construcción de una cultura de paz y evitar la normalización de la violencia.
Durante el acto, las autoridades militares, encabezadas por el general de Brigada de Estado Mayor Juan Manuel Mendoza Portillo, comandante de la 32/a Zona Miitar, destacaron que, aunque las armas de juguetes están fabricadas con plástico y no representan el mismo peligro que un arma real, pueden normalizar las conductas agresivas.

“Nos encontramos hoy aquí para presenciar un acto que va mucho más allá de destruir plástico y metal. Lo que estamos viendo es un símbolo profundo de transformación. Hoy, mientras estos objetos son reducidos a fragmentos, estamos rompiendo también con la cultura de la violencia”, comentaron las autoridades en una reseña.
Recordaron que la campaña tiene como propósito principal salvar vidas mediante la entrega voluntaria de armas de fuego, pero también busca generar conciencia sobre la importancia de educar a las nuevas generaciones en un entorno donde la violencia no sea vista como una conducta cotidiana y la solución de los conflictos.
En ese sentido, enfatizaron que miles de hogares de Yucatán participaron en las acciones de desarme voluntario, entregando armas reales para reducir el riesgo de accidentes, así como agresiones en momentos de enojo y otros hechos que pueden derivar en tragedias irreparables para las familias o comunidades.

Como parte de esta iniciativa, dijeron que los menores que entregaron sus juguetes bélicos recibieron a cambio juegos didácticos, libros y balones, con el fin de promover actividades que favorezcan el aprendizaje, la convivencia y el trabajo en equipo, alternativas que contribuyan al desarrollo integral de las niñas y niños.
“El desarme pacífico nos demuestra que como sociedad tenemos el poder de cambiar nuestro destino. No estamos condenados a repetir historias de violencia. Hoy hacemos una promesa colectiva a nuevas generaciones, que el ruido de esta destrucción sea el último eco de violencia que escuchen nuestros niños”, señalaron.