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MÉRIDA, Yuc., 25 de agosto de 2026.- La réplica de la Estela 18 que se colocará en el remate de Paseo de Montejo no busca competir ni desplazar a ningún otro monumento de la zona, sino sumar a la historia de la ciudad y recordar que, antes de la llegada de los españoles, en este territorio existió una ciudad maya llamada T’hó.
Así lo señaló José Huchim Herrera, arqueólogo y director de la zona arqueológica de Uxmal y la Ruta Puuc, quien destacó el profundo significado de esta pieza, particularmente por la representación de dos deidades prehispánicas y por el papel que se le otorga a la figura femenina, muy valorada por la cultura maya.
El experto explicó que la Estela 18 es una pieza excepcional, pues a diferencia de muchas estelas en las que suelen aparecer gobernantes ataviados con tocados y armamentos, así como escenas relacionadas con guerras, nombres de personajes y fechas de sus gobiernos, en este caso aparecen el Jaguar del Inframundo y la diosa Chac Chel.
“Entonces, que esto también sirva como un símbolo para las mujeres, por lo que la iniciativa de la alcaldesa Cecilia Patrón Laviada llegará a buen fin”, señaló el entrevistado, al destacar que la mujer tuvo un papel fundamental dentro de la sociedad maya y que son pocas las ocasiones en las que aparece representada como una deidad en una estela.

Huchim Herrera mencionó que la Estela 18 representa una dualidad relacionada con el cielo y la tierra, así como la abundancia, el alimento y la subsistencia, ya que el Jaguar del Inframundo está asociado con elementos de la tierra, el arcoíris, la lluvia y el campo, mientras que Chac Chel representa fertilidad y la abundancia.
Para el arqueólogo, colocar esta réplica en uno de los puntos más representativos de Mérida permitirá recuperar una parte fundamental de la historia de la ciudad y establecer un vínculo cronológico entre su pasado prehispánico y el presente, por lo que no compite con otros monumentos, como el dedicado a los Montejo.
“Mira, lo importante es que no olvidemos que antes de ser la ciudad de Mérida, esto era T’ho, una ciudad prehispánica. Entonces, la representación de la estela y en el punto donde se va a fijar es nuevamente recordar que hemos estado aquí, existimos y antes de todo, el origen lo va a marcar Estela 18”, acotó.
Por lo anterior, consideró que la ubicación de la Estela 18 no debe generar polémica en torno a otros monumentos, sino entenderse como una oportunidad para sumar elementos que permitan reconocer las distintas etapas históricas de la capital yucateca. “Por qué borrar esa parte de nuestra historia?”, señaló.




