
Repartidor de comida lesionado tras distraerse y chocar contra vehículo
MÉRIDA, Yuc.,26 de abril de 2020.- “Llegados a esta Fase tres de la pandemia, pidamos al Señor la fortaleza para perseverar en la paciencia y en la obediencia a nuestras autoridades. No olvidemos en nuestra oración de cada día pedir al Señor que nos conceda la indulgencia plenaria, que la iglesia ha puesto a nuestro alcance para todo este tiempo que es de prueba y a la vez es tiempo de gracia”, apuntó el arzobispo de Yucatán, Gustavo Rodríguez Vega.
En una misa celebrada a puerta cerrada en la Catedral de Yucatán, el monseñor presidió este domingo 26 de abril, la misa del III domingo de Pascua: “muy queridos hermanos y hermanas le saludo con afecto de siempre, les deseo todo bien en el señor en este tercer domingo del Santo tiempo de la Pascua”.
El sacerdote comenzó la lectura, durante la ceremonia el arzobispo dijo que “nuestros cuerpos, que hoy viven amenazados por esta pandemia, pueden vivir en la esperanza, la cual te conduce a mitigar el temor ante la posibilidad de la enfermedad y la muerte”, en alusión a la emergencia sanitaria que vive el mundo por coronavirus.
En su discurso, invitó a que todos aprendan de lo que estamos viviendo, además de disponernos para lo que viene después de esta pandemia: “no debemos regresar a lo mismo, sino que se impondrá la conversión personal y comunitaria, para esto hemos de rogar al Señor, como ya lo hicimos en esta misa.”
Pidió que el Señor enseñe a quienes nos gobiernan, así como a los hombres y mujeres dedicados a empresas, pues un nuevo modelo económico se impone, más justo y más respetuoso de nuestra casa común. También mencionó a los educadores, quienes son base indispensable para forjar una nueva humanidad, más fraterna y protectora de la vida. Señaló a las familias, para que no vuelvan a dispersarse ni alejarse tanto: “enséñalo a los individuos, pues cada uno puede recibir de ti la propia inspiración para el debido cambio de vida personal”.