MÉRIDA, Yuc., 6 de mayo 2021 .- Depresión, impotencia y estrés es lo que Monsse vivió durante tres meses; ella fue víctima de una red de pornografía que exhibía, sin su consentimiento, fotografías íntimas a través de un sitio web que operaba en Yucatán.

Para Monsserrat Cen a sus 20 años, este suceso cambió completamente su vida, se enfermó de anorexia nerviosa, dejó de frecuentar lugares públicos, y cerró todo tipo de redes sociales.

En entrevista con Quadratín, Monsse recordó aquel día, cuando un perfil falso, que utilizó la identidad de una conocida suya, le pidió la descarga de una aplicación, momento en donde inició todo.

“Mi caso cumplió seis años, me pasó en octubre, nunca se me va a olvidar que fue un lunes. Yo estaba en mi casa realizando material didáctico, porque soy maestra de educación especial, en eso me llegó un inbox de una ex compañera de la secundaria. Me pidió que descargara una aplicación de play store que se llamaba airport, el icono era un avioncito de papel como el telegram”, comenzó a relatar su pesadilla.

Una vez que comenzó la descarga, Monsse se percató que apareció una barra que indicaba que se estaban exportando sus fotos y mensajes. “Yo dije, ¿por qué va a exportar si apenas lo voy a descargar?. Lo sentí muy raro y le di cancelar, pero ya había llegado más de la mitad de la barra”, detalló.

Pasaron un par de días y un miércoles, su ex novio, que en ese momento era su pareja, le dijo por mensaje que sus fotografías intimas estaban en la página Yucatercos, un portal de pornografía ilegal.

Efectos Colaterales

“Entré en shock, nunca había escuchado de una página que se dedicara a eso. No sabía qué pensar ni qué decir Mi novio pasó por mi, llegamos a su casa y entramos al blog spot y efectivamente, nos dimos cuenta que en la página principal había cinco mujeres, entre ellas estaba yo”, relató.

Ese mismo día, tomó la decisión de hablar con su familia, sin embargo, ya se habían enterado por otro lado.

“Así sin tabúes y valiéndole, esta persona, le envió por correo a mi papá las fotos donde yo salía y le dijo: su hija está en una pagina de adultos”. Acción que ella tachó de innecesaria, ya que esta persona había intervenido, siendo un consumidor de dicho portal.

Después de que Monsse comenzó a investigar, supo que se trataba de una red. “Mi manera de actuar fue preguntar, descubrí que se dedicaban a la extorsión. Envié un correo solicitando que bajen las fotos, ellos me contestaron: tienes cinco fotos el precio es de 5 mil pesos”.

El contenido que le habían hackeado se trataba de fotos eróticas, lo que hoy se conoce como “nudes”, no eran desnudos, tampoco se exhibía su rostro, sin embargo, los administradores de la página tomaron una selfie de su muro de Facebook para colocarla como parte de sus “packs”.

De acuerdo a los relatos de Monsse, su pareja sentimental de aquel tiempo, no representó el apoyo que ella necesitaba, al contrario, solo la atacaba con comentarios fuera de lugar: ¡Qué lástima, ya no podremos salir porque ya te vieron todos!, ya no podremos ir a fiestas porque mis amigos qué van a pensar de ti…

Intentó rastrear la dirección de la página; buscó a especialistas de informática e incluso se puso en contacto con la policía cibernética, quienes no aportaron mucho: “me dijeron, vamos a mandar una unidad a su casa, pero me pareció innecesario porque lo sentí como una manera de revictimizarme y de exponer mi identidad, cuando yo quería ya no ser vista por mucha gente”, señaló.

Falta de perspectiva de género

Una vez que acudió a la Fiscalía General del Estado (FGE), no logró levantar una demanda, “ellos me revictimizaron diciéndome que no me hubiera tomado las fotos, que me lo hubiera evitado. Que mejor las hubiera eliminado”.

En un momento determinado, se puso en contacto con otras mujeres que también habían sido víctimas.

“Ellas pagaron, porque te daban la opción de bajar las fotos si depositaban en un Oxxo, pero por más que ellas depositaban cantidades de 5 a 10 mil pesos no bajaban el contenido”, explicó.

Después de que transcurrió un tiempo, la entrevistada tuvo que dejar su caso como un “carpetazo más”, no logró encontrar el apoyo de alguna institución. Cambió completamente su vida por miedo a que su integridad estuviera en peligro, incluso su familia tenía miedo de que ella se quitara la vida. Todo esto concluyó hasta que el amigo de una amiga la buscó para ayudarla.

Para Monsse fue difícil creer que esta persona podía hacer algo por ella, sobre todo por ser hombre, pero se arriesgó a creer.

“Me pidió mi nombre, para saber como estaba en la página. Según lo que me explicó, él hackeó el sitio y solo de esa manera bajó mis fotos”, refirió.

Ley Olimpia

Todavía quedan muchas preguntas que Monsse no logró responderse. La forma de cómo fue seleccionada, ¿es de una manera al azar?, o realmente ¿fue una pornovenganza?. Para ella, todos se volvieron sospechosos, desde su novio en ese momento, el consumidor conocido de su papá e incluso la persona que le ayudó a eliminar las fotos del sitio.

“Ahora que está la Ley Olimpia, me hubiera gustado tener esta ayuda, algo que me pudiera proteger. Me hubiera gustado recibir ayuda psicológica de algún departamento hacia la mujer o encontrar más información al respecto. Ojalá existiera una red cibernética con gente que sepa rastrear. Realmente esta ley es un llamado de atención a los hombres que se dedican a difundir fotos para alimentar el morbo”.

Al mes de que se lograron bajar las fotos de Monsse, el administrador de la página de Yucatercos fue detenido. De acuerdo a las autoridades locales, había acumulado 300 denuncias y 600 víctimas, algunas de ellas menores de edad. 

El relato de la experiencia de Monsse se suma a las tantas historias de muejeres que son víctimas de extorsiones que crecen de la mano de las nuevas tecnologías y que consiste en exponer en internet fotos o videos con imágenes íntimas obtenidas de manera ilícita.

La Ley Olimpia, iniciativa impulsada por Olimpia Coral Melo, busca frenar y castigar la violencia digital hacia las mujeres, penalizando el acoso y la difusión de las imágenes, videos o audios con contenido sexual sin consentimiento de las víctimas.

La reforma aprobada obliga a la autoridad competente a bajar o bloquear de los espacios publicados los contenidos difundidos sin consentimiento de las personas denunciantes como medida de precaución e inhibición de la conducta conocida como violencia digital.

En el año 2016, la Procuraduría General de la República (PGR), la Policía Federal (PF), la Fiscalía del estado de Yucatán y la Agencia ICE de Estados Unidos, desmantelaron la red Yucatercos, que extorsionaba a mujeres, menores de edad y a sus padres a través de una página de pornografía en internet en los estados de Campeche, Yucatán y Quintana Roo.