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MÉRIDA, Yuc., 10 de diciembre de 2024.- Movido por la fe, la devoción y para dar gracias a la Virgen, Jorge Miguel Carrillo Uc emprendió un viaje de poco más de un mes en bicicleta, de Izamal en Yucatán a la Basílica de Guadalupe en la Ciudad de México y de regreso al santuario de San Cristóbal en Mérida.
Entrevistado en la iglesia ubicada en el centro de Mérida narró que salió de Izamal en Yucatán el pasado 7 de noviembre y pedaleó durante 14 días para llegar a la Basílica de Guadalupe, en un trayecto con lluvia, frío, sed y muchas otras adversidades, pero siempre superadas gracias a la fe.
Lo más difícil, dijo, fue pedalear en la zona del sureste del país con temperaturas muy altas y el sol castigando el cuerpo y luego, ya en el centro del país, el intenso frío de 2 a 4 grados centígrados.
Sin embargo, dijo que a él lo impulsa la fe, en una tradición que le enseñaron sus padres desde pequeño y lleva ya 12 años como antorchista.
“En mi caso fui a llevar una manda a la Virgen de Guadalupe, estuve tres días en la Ciudad de México y calculo que hice como 20 días de regreso, aunque no sé con exactitud”, expuso.
Dijo, además, que el regreso es más complicado porque ya viene con mucha más carga, unos 25 kilos de equipaje con sábanas, refacciones para la bicicleta, una llanta, una recámara, además de las imágenes que traía en la espalda que pesan unos 35 kilos, de la Virgen y un cristo.
“De ida es pedalear unos 170 kilómetros al día, pero ya de regreso es menos por la carga que llevas. Del centro del país a Tabasco es más fácil porque es fresco, pero para acá hay calor y bajamos a pedalear unos 60 a 80 kilómetros y cada 15 o 20 kilómetros paramos a tomar agua”, señaló.
Además, dijo que en el peregrinaje no hay que dormir en hotel, porque se pernocta donde te alcance la noche, en gasolineras, en corredores de Palacios Municipales, en iglesias, conventos, a veces a la intemperie.
“De hecho, nos pasó entre Coatzacoalcos y Minatitlán que dormimos a la intemperie y nos llovió y hacía mucho frío y no pudimos dormir”, señaló.
Dijo que siempre hay miedo, pero la fe y la devoción ayudan a salir adelante, además de que siempre se tiene la conciencia del riesgo que implica.
“El miedo como sea se supera, porque la fe mueve mucho. La fe y la devoción nos hace resistir, para venerar la imagen, no es adorar, son cosas muy diferentes”, expuso.
Añadió que estará en el santuario de la Virgen en San Cristóbal, para partir el día de mañana y llegar al 12 de diciembre para festejar a la morenita llegando a Izamal en punto del medio día.