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MÉRIDA, Yuc., 10 de mayo de 2026.- Mientras miles de familias celebra hoy el Día de las Madres, para mujeres como María Lucila Uicab Pech y Lucy Narváez la fecha representa una jornada marcada por la incertidumbre, el dolor y la esperanza de volver a ver a sus hijos desaparecidos.
María Lucila busca a su hijo Juan Bautista Caamal Uicab, desaparecido desde el 19 de marzo de 2022 en Yaxcaba. Han pasado más de cuatro años sin noticias concretas sobre su paradero.
“Hasta ahorita no tengo noticias”, expresó. Aunque las búsquedas oficiales continúan de manera esporádica en campo con apoyo de la Comisión de Búsqueda, reconoce que hasta ahora no han encontrado indicios.
“Ya hicieron cuatro o cinco búsquedas este año y nada”, relató.
Juan era el menor de sus hijos. Desde su desaparición, la familia ha vivido entre rumores y posibles avistamientos que nunca logran confirmarse.
“Muchas veces dicen que lo ven en tal lado o ciudad pero cuando voy a preguntar, no me saben decir”, comentó.
En algunos momentos le han informado que presuntamente fue visto en Cancún y posteriormente en Tulum trabajando en talleres, aunque sin datos precisos que permitan corroborarlo.
A pesar de los años transcurridos, María Lucila mantiene la esperanza de recibir una señal de su hijo.
“Si me está viendo, que se comunique… si no quiere regresar, nada más que yo sepa dónde está o que está bien”, dijo con la voz entrecortada.
Una historia similar enfrenta Lucy Narváez, madre de un joven yucateco desaparecido el 8 de junio de 2022 en Chetumal, Quintana Roo, después de haber viajado por una oferta de trabajo.
“Se los llevan a los dos”, recordó sobre el día en que su hijo desapareció junto con la pareja con la que se encontraba. Ella fue localizada al día siguiente; él no ha vuelto a aparecer.
El joven tenía 21 años cuando desapareció. Desde entonces, Lucy participa en colectivos de búsqueda y acompaña reuniones con otras familias que atraviesan situaciones similares.
“Porque los amamos”, respondió al ser cuestionada sobre por qué continúan buscando pese al desgaste emocional y los años sin respuestas.
Para ella, el Día de las Madres dejó de ser una fecha de celebración.
“No teniendo a una persona desaparecida, teniendo a mi hijo, a mi corazón desaparecido. ¿Dónde está?”, expresó.
Ambas madres coinciden en que, aunque el tiempo pasa, la ausencia permanece intacta. Las búsquedas, las reuniones con colectivos y la esperanza de una llamada o una pista continúan siendo parte de su vida cotidiana.
En el marco del Día de las Madres, colectivos de familiares de personas desaparecidas reiteraron el llamado a las autoridades para fortalecer las investigaciones y no dejar solas a las familias que continúan buscando respuestas.




