
Trabajan para mejorar la red de agua potable en Progreso
ACANCEH, Yuc., 21 de marzo de 2022.- Tras permanecer dos años cerrada al público, las zonas arqueológicas de Acanceh reabrieron sus puertas para recibir a los cientos de turistas que llegaron para conocer a los mascarones y estucos que albergan estos asentamientos de origen maya.
Quadratín pudo trasladarse hasta la villa y platicar con el encargado de las pirámides, Mario Uicab Chan, quien contó con alegría que ya era necesario reabrirlas pues, aún con la pandemia, llegaban personas de varios Estados y países para conocerlas, y se llevaban una desilusión al enterarse de su restricción al público.
La respuesta de la gente ha sido positiva, y aunque no es un vestigio de gran tamaño, ayer recibió a más de 100 turistas entre locales, nacionales y extranjeros, por lo que esperan que hoy se alcance o rebase esa cantidad de afluencia.
“Estamos en un camino estratégico, pues la calle de frente conduce hacia los cenotes de Cuzamá y Homún, y como hacía mucho no estaban abiertas aprovechan para subir a conocerlas”.
Uicab Chan, indicó que hoy es un día muy importante, pues, de acuerdo a la creencia, estos centros ceremoniales de antaño son zonas energéticas, y cada inicio de primavera mucha gente viene para cargar un poco de la energía positiva que presuntamente emanan de los templos.
La Pirámide de los Mascarones, ubicada en el corazón de Acanceh, es popular a nivel estatal por tener grabados en piedra únicos en la región. A decir de don Mario, en su apogeo, la estructura estuvo rodeada con ocho mascarones en total, de los cuales hoy día solo se perciben cinco con menor o mayor deterioro, dependiendo de la escultura.
La más conservada y la única identificada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) es la dedicada a Kinich Ahau, el Dios del Sol de la mitología maya. Se cree que otros dioses a quienes se les rendía culto son el de la lluvia, fertilidad, cosecha, por mencionar algunos.
Los mascarones están protegidos del sol y la lluvia por una construcción de metal, se delimita al público con una soga que prohibe el ingreso o tocarlas con el fin de su preservación. A diferencia de otras ciudades mayas de mayor tamaño como Chichén Itzá, Uxmal y Mayapán, a esta puedes ascender de dos maneras: una, en la parte frontal escalando directamente en las piedras y la segunda, por detrás en un andamio de metal.
La zona arqueológica reanudará sus operaciones con normalidad, por lo que puede ser visitada durante los 365 días del año de 8:30 a 16:30 horas. Tiene un costo de 65 pesos por persona; niños menores de 13 años, estudiantes, adultos mayores y habitantes de Acanceh no pagan. Al igual que en otras asentamientos mayas, los domingos es de libre acceso para el turismo nacional y local.