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MÉRIDA Yuc., 24 de marzo de 2021 .- La pandemia del Coronavirus puso en la mesa la desigualdad educativa que existe en todo México; además, demostró al mundo la urgencia de trabajar en la educación emocional de los y las niñas, señaló Seidy Dolores Aké, maestra de educación indígena en Peto, Yucatán.
La experta en enseñanza, manifestó en entrevista que las cifras de rezago educativo están en aumento, al menos en la comunidad de Tixhualactún. Pese a lo anterior, apuntó que sus alumnos y alumnas aún no están preparados para volver a las aulas, ya que es necesario que la vacuna llegue hasta esa localidad.
“Las mismas madres de familias viven un terror, las pocas que tienen señal, se informan de cuantas personas han muerto por este virus y tienen miedo. Entonces, esperemos que los niños no sean afectados como se ha visto con los de la tercera edad. Ya hemos perdido a toda una generación muy importante”, expresó.
Además, agregó, los niños y niñas carecen de un sistema inmunológico fuerte, debido a que su alimentación no es la más óptima, sumándole que su atención médica es deficiente.
Retos de la educación
La maestra de la comunidad indígena señaló que buscó la estrategia de no abandonar a sus alumnos, por lo que durante el aislamiento social, cada quince días estuvo acudiendo al plantel educativo para reunirse con la presidenta de madres de familia y entregar los cuadernillos de trabajo.
Explicó que lo más complicado durante este año, ha sido mantener la comunicación con los tutores de los y las niñas. La barrera más constante es la falta de dinero para solventar las recargas telefónicas, además de sufrir de una señal óptima. WhatsApp se ha convertido en la principal vía de comunicación.
“Yo tengo 21 mamás, de las cuales ocho tienen teléfono y solo tres tienen saldo. Otras cuatro tienen televisión, o sea que es un caos que los niños reciban educación a distancia”, detalló.
Estrés educativo
Existen muchas autoridades educativas que exigen resultados respecto al avance educativo, convirtiéndose en una cadena rigurosa, por ejemplo, el jefe de sector le pide al supervisor, para luego exigirle al maestro y finalmente recae en los y las niñas, “la burocracia es terrible”, manifestó.
Ante este contexto, reiteró lo importante que es trabajar en el equilibrio de las emociones:
“Los que sufren son los niños, ahora en lo que tenemos que trabajar es en materias emocionales que el resto de materias que arrojan una rúbrica. Hay que trabajar sobre la salud, cuidados de higiene, emoción, amistad y el respeto. Como mexicanos no lo hemos tomando en cuenta”, finalizó Seidy Dolores Aké, maestra de la escuela Inicial Carmen Toscano en Tixhualactún.