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CIUDAD DE MÉXICO, 1 de octubre de 2025.- La semana pasada, la Península de Yucatán vivió un apagón masivo que dejó a millones de habitantes sin electricidad durante más de ocho horas. Más allá de la molestia y la incomunicación que generó, este episodio nos recuerda una verdad ineludible: el desarrollo del sur exige infraestructura energética a la altura de su nuevo papel estratégico en el país.
El sur: de rezago histórico a motor de la 4T
Durante décadas, la Península y en general el sur del país fueron vistos como regiones rezagadas. La Cuarta Transformación ha impulsado una visión distinta: convertir a estas zonas en motores del desarrollo nacional con proyectos de gran envergadura, desde el Tren Maya hasta el fortalecimiento de la infraestructura turística, industrial y logística. Este cambio de paradigma abre oportunidades, pero también genera nuevas necesidades. Un territorio que se proyecta como punta de lanza del crecimiento no puede depender de un sistema eléctrico frágil y vulnerable a fallas de gran escala.
El reto de la infraestructura
El apagón no solo evidenció la fragilidad de la red eléctrica en la península; también dejó claro que el desarrollo no puede sostenerse únicamente en la construcción de proyectos emblemáticos. Hace falta acompañarlos de mejoras en la infraestructura básica que garantice continuidad, seguridad y estabilidad a los habitantes y a las inversiones que se instalan en la región. Sin energía confiable, el impulso económico puede frenarse, y con ello, la promesa de bienestar.
Gas natural: una apuesta estratégica
En este contexto, resulta urgente hablar de alternativas energéticas que fortalezcan la seguridad y confiabilidad del suministro. El gas natural representa una de las opciones más viables y estratégicas: es abundante, más limpio que otros combustibles fósiles, y puede garantizar un suministro más estable para industrias, comercios, hoteles y hogares de la península. Su incorporación no solo reduciría el riesgo de apagones masivos, también contribuiría a sentar bases firmes para un crecimiento sostenible.
Una agenda pendiente
El apagón fue un recordatorio de que el desarrollo del sur no puede limitarse a discursos. La infraestructura energética debe avanzar con la misma fuerza que los proyectos estratégicos, y el gas natural debe considerarse como parte fundamental de este futuro. Solo así, la península podrá consolidarse como un verdadero motor del país, sin quedar expuesta a la vulnerabilidad de un sistema insuficiente.




