
Registra México nuevo máximo histórico en Inversión Extranjera Directa
CIUDAD DE MÉXICO. 2 de julio de 2022.- Aunque a partir del reconocimiento del derecho de la mujer al voto se registran avances importantes en su favor como uncorpus legal electoral robusto, hay un trato diferenciado y una amenaza patente de violencias y desigualdades que las afectan “abrumadoramente”, lo que impide un ejercicio de ciudadanía plena, asegura la investigadora y secretaria académica del Centro de Investigaciones y Estudios de Género (CIEG) de la UNAM, Amneris Chaparro Martínez.
El sufragio femenino de 1955 “fue la reivindicación de una lucha muy larga, de décadas, de un trabajo colectivo que llevaron a cabo varios grupos de mujeres en todo el país. Y alcanzar el estatus de ciudadanía no es un asunto meramente nominal, sino la posibilidad de ser parte de la construcción política de un país. En ese sentido, el significado es enorme, es parte de una serie de reinvindicaciones políticas y sociales muy necesarias para cualquier país que diga que es democrático”, añade.
Cabe recordar que en julio de ese año acudieron por primera vez a las urnas para elegir diputados federales de la XLII Legislatura, luego de que el entonces presidente de la República Adolfo Ruiz Cortines promulgó, en octubre de 1953, las reformas constitucionales para que gozaran de ciudadanía plena.
Aunque en términos estrictos a partir de entonces ya no son ciudadanas de segunda clase, pues la ley es clara y hay modificaciones importantes, se necesitan otros elementos, resalta Chaparro Martínez.
La nota completa en Quadratín CDMX