Pide Sheinbaum a EU no usar a México en su campaña electoral
PUEBLA, Pue., 24 de noviembre de 2025.- En las calles y zonas rurales de Puebla se ha repetido en los últimas años una escena: niños y adolescentes convertidos en espías, mensajeros y, en casos extremos, en sicarios al servicio de bandas de huachicoleros y células dedicadas al trasiego de drogas.
El fenómeno no es nuevo, pero sí ha cambiado la forma en la que se captan, organizan y usan a menores.
De acuerdo con una investigación exhaustiva realizada por Quadratín Puebla y consultando fuentes ministeriales y de inteligencia policías, lo hace con nuevas herramientas —redes sociales, videojuegos y mensajería— y con los viejos argumentos: dinero fácil, coerción y la normalización de la violencia en territorios sin oportunidades.
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