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MÉRIDA, Yuc., 5 de agosto de 2020 .- La Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH) condenó este martes el asesinato del periodista Pablo Morrugares Parraguirre, quien disponía desde 2015 de medidas de protección otorgadas por el Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, operado por la Secretaría de Gobernación.
En un comunicado, la Oficina explicó que Morrugares y su escolta fueron atacados la madrugada del domingo 2 de agosto, en la ciudad de Iguala, en el estado de Guerrero. Ambos fallecieron a causa de las heridas ocasionadas por los impactos de bala recibidos.
El periodista, cubría información relativa a la actividad de grupos criminales en la región de Iguala y realizaba crítica política. En 2016, se mudó fuera de Guerrero a causa de un ataque en contra suya y de su familia, y había regresado recientemente.
La Oficina llamó a las autoridades a investigar de forma exhaustiva y de conformidad con los estándares internacionales los asesinatos, de forma que el crimen no permanezca en la impunidad: “para tal fin es necesario agotar todas las líneas de investigación, considerando entre ellas la posible vinculación de este ataque con la actividad periodística desarrollada por la víctima, así como con las amenazas y agresiones previas recibidas”, explica el comunicado.
El periodista tenía decretadas medidas cautelares y de protección después de que hubiera recibido amenazas y sufrido un atentado en 2016 del que salió ileso, por lo que formaba parte del programa de protección gubernamental para reporteros amenazados.
Por su parte, la Asociación de Periodistas Desplazados y Agredidos de México ha lamentado en Twitter el trágico suceso, señalando que Morrugares “hace un mes fue amenazado junto a otros más en una narcomanta”, un mensaje escrito en sábanas que los grupos criminales cuelgan en lugares públicos.
Con Morrugares, al menos 3 periodistas han sido asesinados en México durante 2020, de acuerdo con la información registrada por la ONU. Guerrero, en particular, es uno de los estados más peligrosos para ejercer la labor periodística en el país. Desde el año 2000, al menos 133 periodistas han sido asesinados en su territorio, la mayoría de los casos han quedado impunes.