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QUINTANA ROO, 15 de junio de 2023.- A raíz de la reactivación turística luego de la emergencia por Covid-19, Quintana Roo reinició sus actividades económicas centradas en los atractivos de sus paraísos más valiosos: Cancún, Tulum y Playa del Carmen.
Sin embargo, esta nueva ola de crecimiento ha propiciado más casos de construcciones turísticas y particulares que afectan y ponen en riesgo sus áreas naturales protegidas, además de ocasionar problemas en las zonas urbanas, como resultado de la falta de una regulación adecuada y eficiente.
Un ejemplo es el área turística de Tulum, que recibe un promedio de dos millones de visitantes al año, donde esa falta de una estricta regulación permite la construcción de nuevos hoteles y departamentos de lujo, vivienda popular y comercios de diversos tipos, en áreas de manglar y duna costera que afectan incluso las zonas arrecifales.
Prueba de ello es que, de acuerdo con una investigación de N+FOCUS, con base en información del propio ayuntamiento de Tulum obtenida a través de solicitudes de transparencia, entre 2016 y el primer trimestre de 2022, fueron autorizadas dos mil 493 licencias de construcción, y según esos datos el otorgamiento de licencias pasó de 34, en 2016, a mil 268, en 2019.
Esas licencias fueron otorgadas sobre la base de ordenamientos ambientales y urbanos desactualizados que facilitan incurrir en irregularidades en un marco legal a modo porque si bien la legislación municipal las permite, las condiciones establecidas en la Ley de Planeación para el Desarrollo de Quintana Roo son contrarias.
El reportaje también señala que para que las licencias sean autorizadas por el municipio, los desarrolladores tienen que presentar una Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) por cada proyecto en la que se establezcan los posibles riesgos de daño ambiental, así como las respectivas medidas de mitigación, con base en las regulaciones de tipo estatal y federal.
En contraste con el número de permisos aprobados y antes mencionados, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) únicamente reportó 58 MIAs que corresponden a desarrollos inmobiliarios y turísticos, lo que significa que solo un aproximado del dos por ciento cumplió con esa normatividad específica.
En Playa del Carmen la situación no es diferente, con un desarrollo inmobiliario continuo que afecta y pone en grave riesgo la zona de arrecifes y las diversas especies de flora y fauna que conforman el ecosistema dentro del cual se encuentra el municipio de Solidaridad que, además, puede considerarse el más dañado.
En declaraciones para el diario PorEsto!, el ambientalista Aniceto Caamal Cocom aseguró que algunas empresas desarrolladoras llegan a construir incluso 20 mil viviendas que no cumplen con los permisos ambientales y por ende provocan daños y riesgos a zonas como las mencionadas anteriormente, conformadas también por cenotes, cavernas y ríos subterráneos.
Caamal Cocom consideró que este tipo de irregularidades deterioran el medio ambiente en Solidaridad y Quintana Roo: “desde hace más de dos décadas atrás inició el desarrollo de nuestro municipio sin cuidar que sea sustentable, sigue sin ningún cambio y pareciera que hubiera contubernio de los desarrolladores con los tres niveles de gobierno”.
Por su parte, la directora de Zona Federal Marítima (Zofemat) de Solidaridad, Lourdes Várguez Ocampo, indicó durante una conferencia de prensa en enero de este 2023 que tanto la Semarnat como la Profepa están enteradas de cuáles son las obras de hoteles y clubes de playa que no cumplen con los lineamientos ambientales. No obstante, poco han hecho para frenar esa situación.
Puso como ejemplo las denuncias contra algunos hoteles por la colocación de geomallas, cuya instalación no contó con la autorización de la Semarnat que contempla llevar a cabo medidas de mitigación para evitar que ese tipo de infraestructura provoque erosión en la línea de playa de este polo turístico.
Dentro de este contexto de irregularidades destaca también el informe que la Secretaría de Ordenamiento Territorial Sustentable de Quintana Roo presentó el 13 de junio pasado y según el cual al menos 75 edificios han sido identificados y sancionados con sellos de clausura o suspensión por incumplimiento de normas, principalmente debido a la construcción de más pisos o niveles de los permitidos.
En Cancún, académicos y expertos en materia ambiental y urbana han aseverado que esta tendencia de construcciones irregulares, tarde o temprano puede provocar que el turismo deje de visitar el Caribe mexicano, ante la eventual destrucción de los atractivos naturales que son base del éxito internacional de esta zona del país.
En el caso de la isla de Holbox, declarada Área Nacional de Protección de Flora y Fauna en 1994, existe un riesgo similar a los señalados anteriormente debido a las mismas condiciones: la falta de una regulación que establezca reglas adecuadas de desarrollo con base en la mitigación de daños y la conservación de los espacios naturales, en combinación con un creciente interés por generar más infraestructura turística.
De hecho, de acuerdo con El Universal, el plan de manejo del Área de Protección de Flora y Fauna de Yum Balam, dentro de la cual se encuentra la isla, tenía más de 30 años sin publicarse.
No fue hasta 2018, que la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas publicó el plan de manejo en el que se establecen las acciones para la atención de la problemática ambiental, como el desarrollo urbano desordenado, cambio de uso del suelo, deforestación, acumulación de basura, contaminación de agua y tierras, que afectan a esta Área Natural Protegida.
Con la publicación del Plan de Manejo de Yum Balam, las condiciones de un eventual desarrollo de mayor infraestructura turística en Holbox cambiarían totalmente, ya que favorece un modelo de crecimiento sustentable con el medio ambiente y con la comunidad originaria de la zona, lo que daría un ordenamiento a la isla de Holbox.