Indicador Político
El manazo en la mesa fue seco y retumbo en el recinto: “aquieta a tu gente, Layda”, le habría dicho levantando la voz la presidenta Claudia Sheinbaum a la gobernadora de Campeche, quien promovía entre sus aspirantes a candidatos a la gubernatura a su sobrino Gerardo Sánchez Sansores y a su secretaria de Gobierno, Liz Hernández, quienes ya habían iniciado una serie de reuniones para conseguir apoyo y adeptos a sus aspiraciones.
“Que te quede claro, el candidato será Pablo", le agregó determinante la mandataria y provocó con ello que el miércoles 22 de abril, después de la gira, la gobernadora hiciera pública la decisión de que Pablo Gutiérrez Lazarus sería el coordinador estatal para la Defensa de la Transformación, un eufemismo utilizado quizá para violar la ley electoral e iniciar una campaña electoral con unos meses de ventaja de sus oponentes que hoy, de acuerdo con los números, sólo sería Movimiento Ciudadano.
Entre los más cercanos a la presidenta, la pregunta que ella hacía era recurrente: “¿traicionará Layda a Pablo”, se preguntaba mientras esperaba la respuesta de sus interlocutores.
Para más de uno, la decisión hecha pública en el Centro de Convenciones Campeche XXI ante los secretarios del gabinete y los alcaldes de los 13 municipios generó de inmediato repercusiones porque se anticipaba semanas al proceso interno del partido y a los tiempos oficiales marcados por la Asamblea Nacional que presidió el hasta ahora gobernador de Sonora, Alfonso Durazo.
El anuncio de Layda, de hecho, el primero de una candidatura a gobernador en hacerse público, no obedeció a ninguna razón más que al manotazo que la gobernadora había recibido por la inconformidad presidencial por alentar a sus cercanos y adelantarse a los tiempos y definiendo entre su gente cercana quienes podrían ser nominados candidatos. En los hechos, Layda habló con los más visibles que ella decidió: Liz Hernández, Pablo Gutiérrez y, solo por no dejar, hasta con Anibal Ostoa.
Pero la decisión genero polémica: El anuncio a favor de Pablo podría ser desconocido por violentar los estatutos del partido, por adelantarse su nominación cuando no hay convocatoria y no ha renunciado al cargo de alcalde.
Empero, cercanos señalan que Layda lo hizo sólo para "tapar el ojo al macho" mientras negociaba con la gente del Partido del Trabajo que postularán por su cuenta a su sobrino Gerardo como su candidato a gobernador, quienes muchos ven como el alter ego de su tía. Incluso, para muchos, se fingió un pleito entre ambos para aparentar que la gobernadora se atenía a los mandatos internos de Morena que prohíbe las candidaturas de consanguíneos para sustituir a sus familiares en cargos públicos. Y lo dijo en público: no habrá familiares cercanos míos en las nominaciones, pero en los hechos Liz es la hermana menor de Layda y la única con ciega obediencia a quien la rescató del anonimato político.
En un gobierno gris de resultados, opaco y sin transparencia, los campechanos se preguntan en que se invirtieron esos $26 mil millones de pesos promedio anuales del presupuesto de la entidad en los últimos cinco años cuando no hay obras, no hay promociones para atraer turismo o inversiones, no se está cumpliendo con los lineamentos de la Unesco para conservar el título de patrimonio de la humanidad en la capital y menos para el doble reconocimiento que hay para Calakmul, al haberse permitido la depredación de la selva en un proyecto fallido que incluyó un tren y un hotel de los que no hay manifiestos de impacto ambiental y de resguardo arqueológico.
Enredado en polémicas perennes, el gobierno de Sansores se ve errático desde la llegada a la presidencia de Sheinbaum con quien la gobernadora ha tenido varios incidentes en los que le reclama la falta de recursos, la falta de apoyo para la entidad y los contrasta con los estados vecinos que hacen gestión para temas de desarrollo económico y obras. Empero, Layda se esmeraba en “no crear problemas” a su amigo Andrés, a quien ayudó a fundar Morena desde que era militante de Convergencia y luego desde el senado en un escaño por el PT.
En Campeche la gente se pregunta dónde quedaron el senador Anibal Ostoa, su amiga Margarita Nelly Duarte, Armando Toledo Jamit, Raúl Pozos Lanz, José Abud Flores quienes en algún momento ayudaron a Layda en sus repetidas campañas y hoy desaparecieron no sólo del gobierno sino también se han alejado de la hija de Carlos Sansores.
Gutiérrez Lazarus, el polémico alcalde de Ciudad del Carmen, ha destacado en su gestión no sólo por ser, así lo consideran sus adversarios, atrabiliario y vengativo sino también porque ha sabido negociar con la Federación de la que ha conseguido cientos de millones de pesos para obras en su municipio lo que le ha provocado, desde hace mucho, roces con el gobierno local que finge no tener recursos ni para la luz y otros gastos cotidianos de la operación del gobierno.
En un error de estrategia, desde el gobierno local han tratado de bloquear los apoyos que recibe Pablo en lugar de haberse aferrado a conseguirlos para los otros 12 municipios, olvidados en los hechos por la actual gestión estatal.
Mientras la inseguridad sigue creciendo en Campeche, en Sabacuy, junta municipal del municipio de Carmen, mataron con ráfagas de metralleta a un personaje y el homicidio se lo acreditan, en un vídeo, sujetos encapuchados, encabezados por quien se hace llamar 02, que afirman haber tomado el control del crimen en esa zona continental del municipio cuya cabecera es Ciudad del Carmen. La muerte de EASC, de 38 años, a quien acribillaron a tiros en su domicilio, es sólo uno de los muchos casos que eran ajenos a una entidad que disputaba con Yucatán el primer lugar como área segura y ajena al crimen. Hoy ya aparecieron fosas clandestinas, carros quemados con cadáveres ejecutados dentro y los secuestros reaparecieron en varias zonas de la entidad.
Mientras en Campeche la inseguridad se incrementa, la efervescencia política sube de tono a la vez que el caso de un despojo de una nonagenaria en los que estarían involucradas sus hijas y nietos, uno de ellos candidato de Morena a una diputación local. Desde el gobierno se niega que haya una crisis que para todos es evidente.




