
Teléfono Rojo
Por primera vez en este siglo, México rompió récord de ventas a Estados Unidos, en un intercambio en el que siempre, hasta ahora, íbamos en segundo lugar detrás de China.
El tema no es menor cuando se discute el futuro del país en una elección en lo que está en juego no es quien las gana sino que modelo de país debemos de imponernos, vía los votos, para asegurarnos el futuro.
De entrada, la propuesta de Morena no es el desarrollo del país, el empoderamiento de los ciudadanos y el crecimiento de las empresas con un gobierno que rinda cuentas de en qué se gasta el presupuesto, que compita con la sociedad para dar a los ciudadanos mejores servicios, mejores productos y mejores condiciones de vida.
No se equivoquen: el nearshoring ha jugado un papel fundamental en el reacomodo del mundo y gracias al Tratado de Libre Comercio hoy podemos vender y comerciar con el mercado más grande del mundo occidental.
Si en México hubiera hoy un estadista en la presidencia –no hemos tenido uno sólo en los tiempos recientes-, estaría ocupado en consolidar las bases para la llegada de más empresas que puedan dar los empleos que el gobierno no puede dar, aclarando el marco jurídico para que quienes invierten en el país tengan certeza jurídica de sus inversiones y con ello puedan dedicarse a producir, a ganar y a pagar mejor.
Si tuviéramos un estadista, la preocupación no sería el resultado de la siguiente elección sino fundar y reforzar los temas de educación para beneficio de la siguiente generación. Si tuviéramos un estadista su primera preocupación no sería pasar a la historia y dejar a quien le garantiza el continuismo sino trascender su gestión por los resultados en beneficio de sus gobernados.
Pero no tenemos un estadista en la presidencia.
Hoy tenemos un político más preocupado por su imagen que por sus resultados, por su popularidad que en resolver los problemas del país: en Cdmx hay problemas del agua y López Obrador atenta y contamina el manto freático más grande del país con su tren maya que, además, atenta contra la selva a la que ya le restaron 10 millones de árboles, cuya madera se desconoce donde fue a parar.
El país pierde en promedio a 90 ciudadanos al día víctimas de homicidio doloso y mientras eso sucede, quien hoy conduce el país se preocupa por facilitar el trasiego de droga construyendo infraestructura carretera en el triángulo dorado del narco, que ya tiene presencia en más del 80 por ciento del país.
El país ve como se consumen ciudadanos a los que se dejó sin seguridad social, sin medicamentos, sin servicios de calidad pero se les entrega una pensión para disfrazarse lo que han perdido: guarderías, escuelas de tiempo completo, seguridad, pero eso no importa pero sí las reformas para ponerle argumentos a una candidata que no tiene empacho en ser la comparsa.
Sin embargo, la propuesta de la 4T no tiene nada que ver con el enriquecimiento del país, de sus ciudadanos ni con el crecimiento de la sociedad civil. No, al gobierno de López Obrador no le interesa que cada ciudadano tenga aspiración y deseo de superación porque él propone que con un par de zapatos se conforme, que nadie pida más que lo que el gobierno pueda darles, pero sobre todo que no se le exija al gobierno ser honesto, ser eficiente porque el ciudadano tiene que respetarlo y obedecerlo, menos criticarlo.
En un gobierno para todos se trabajaría para que el porcentaje de la población con ingreso laboral inferior al valor monetario de la canasta alimentaria (pobreza laboral) a nivel nacional mostrara una disminución anual no sólo de 0.5 puntos porcentuales, entre el segundo trimestre de 2022 y el segundo trimestre de2023, al pasar de 38.3% a 37.8% respectivamente, sino para que nadie padeciera es lacerante realidad y esa cifra creciera exponencialmente.
Me niego a votar por la pauperización de mi país, de mi Península de Yucatán, cuyos habitantes no sólo merecemos superarnos sino dejar atrás el estigma de la marginación social y económica. Ni un voto a la 4T: Morena, Partido del Trabajo o Verde Ecologista, porque lo único que les importa es darle gusto a su líder mesiánico nunca a la sociedad.
Hoy no se trata de elegir para Yucatán entre Renán Barrera Concha y Joaquín Díaz Mena, se trata de consolidar un proyecto que garantice resultados, que limite la inseguridad, que sea democrático y privilegie al ciudadano, que no le robe ni quien gobierna ni sus familiares y que haya absoluta transparencia, y eso no está en el ánimo de la 4T ni sus coaligados PT y Verde, y para presidente, por eso, mejor por Xóchitl.