Descomplicado
Es un secreto a voces: muchos municipios son afectados por el fenómeno delictivo que identificamos como crimen organizado. Hay alcaldes que son operadores de los “delincuentes”, otros son víctimas de su poder y quedan sometidos en contra de su voluntad; y no son pocos los que solo son omisos y callan ante lo que sucede en sus territorios. He sabido de alcaldes asesinados por enfrentar al crimen y de otros que son parte de las bandas delictivas.
La realidad en los municipios es muy diversa; los hay con un gran presupuesto, muchos habitantes y una abundante actividad económica, pero también con las condiciones contrarias y en severas dificultades de sobrevivencia financiera. Los primeros no tienen pretexto para tener policías eficientes, bien pagadas, con equipo adecuado y aptas para enfrentar al crimen.
Una de las noticias de la semana anterior fue la detención del alcalde de Tequila, Jalisco. Un personaje nada discreto que fue postulado por Morena y que desató varios escándalos mayúsculos. En las hipótesis del primer párrafo pueden acomodarse ediles y funcionarios municipales de todos los partidos. En esa entidad abundan las historias donde candidatas o candidatos a las alcaldías son presionados para que se retiren de las contiendas y con ello favorecer a los consentidos de los criminales.
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