Amplía SSY servicios de planificación familiar al sur de Yucatán
MÉRIDA, Yuc., 28 de septiembre de 2026.- El incremento de casos de diabetes entre niñas, niños y jóvenes representa un reto para la prevención en materia de salud, por lo que es necesario reforzar los hábitos de alimentación y actividad física desde el hogar, señaló César Gordillo Mena, secretario ejecutivo del Club Rotario de Mérida.
El representante del organismo indicó que anteriormente la diabetes era asociada principalmente con personas adultas y adultas mayores, pero actualmente también se presentan casos en población infantil y juvenil, incluida la diabetes tipo 1, que requiere tratamiento con insulina.
“Ya tienes niños de 10 años que se están inyectando insulina”, señaló Gordillo Mena, al referirse a la necesidad de fortalecer las acciones de prevención y concientización entre las familias.
Explicó que los cambios en el estilo de vida han influido en los hábitos de las nuevas generaciones, particularmente por el aumento del sedentarismo y el tiempo que niñas y niños pasan frente a dispositivos electrónicos, en comparación con actividades físicas como jugar al aire libre.
De acuerdo con el representante del Club Rotario de Mérida, la disminución de la actividad física, combinada con el consumo frecuente de productos con altos contenidos de azúcares y grasas, forma parte de los factores que deben ser considerados en las estrategias de prevención.
“Lo principal es cambiar ese paradigma, que la gente aprenda a comer bien”, manifestó.
Gordillo Mena destacó que existen programas de prevención en los tres niveles de gobierno, además de iniciativas impulsadas por asociaciones civiles, aunque consideró necesario mantener estos esfuerzos debido a la dimensión que representa la diabetes para la salud pública.
El secretario ejecutivo del Club Rotario de Mérida subrayó que los hábitos familiares tienen un papel importante en las conductas alimentarias de niñas y niños.
Explicó que, además de los factores genéticos, las costumbres que los menores observan en casa pueden influir en sus propios hábitos, debido a que los padres y otros integrantes de la familia funcionan como referentes para ellos.
“Ellos son espejo de nosotros. Lo que yo estoy acostumbrado a comer, eso es lo que va a comer mi hijo seguramente”, expresó.
En este sentido, señaló que las acciones de prevención no deben concentrarse únicamente en las escuelas, sino también en los hogares, donde se toman decisiones cotidianas relacionadas con la alimentación.
Gordillo Mena mencionó que, aunque existe una amplia oferta de bebidas azucaradas, productos procesados y alimentos con alto contenido calórico, las decisiones de consumo también corresponden a las familias.
Recordó que en años anteriores se implementaron medidas para limitar la venta de determinados productos en las escuelas y reducir elementos que pudieran incentivar su consumo entre los menores. Sin embargo, consideró que estas acciones tienen un alcance limitado si en los hogares se mantienen los mismos patrones de alimentación.
“Lo principal es crear conciencia en el hogar para que cambiemos esos paradigmas, cambiemos esos hábitos de consumo”, apuntó.
Gordillo Mena finamente señaló que los cambios en las actividades cotidianas han reducido los espacios de actividad física de los menores.
"Anteriormente era más común que los niños jugaran en parques o en las calles, mientras que actualmente una parte importante de su tiempo libre se desarrolla frente a computadoras, teléfonos u otros dispositivos", puntualizó.




