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MORELIA, Mich., 7 de octubre de 2026.- De un alga microscópica a los circuitos del cerebro, la optogenética permite activar o inhibir células nerviosas con luz y abre nuevas posibilidades para investigar enfermedades como Parkinson, epilepsia, depresión y trastornos de la visión
Una proteína encontrada en un organismo microscópico terminó convirtiéndose en una de las herramientas más sorprendentes para estudiar el cerebro. Con ella, los científicos lograron controlar células nerviosas específicas mediante destellos de luz, un avance que hoy permite investigar enfermedades como Parkinson, epilepsia, depresión, ansiedad y adicciones, además de explorar nuevas formas de recuperar funciones perdidas en algunos trastornos de la visión.
De acuerdo con la UNAM, el descubrimiento fue reconocido con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2026, otorgado a Karl Deisseroth, Peter Hegemann y Georg Nagel por sus descubrimientos sobre los canales iónicos activados por luz y la optogenética. El Comité Nobel explica que sus investigaciones hicieron posible activar o inhibir células nerviosas individuales mediante la luz y transformaron la manera en que la ciencia estudia los circuitos relacionados con la memoria, las emociones y el comportamiento.
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