
Conmemoran el día mundial de la Salud Bucodental
MÉRIDA, Yuc., 5 de abril de 2021.- “Perdí al hombre que amaba, me quedé sin esposo, mis hijos se quedaron sin padre, mis nietos sin abuelo y todo por un vicio que de verdad, no vale la pena”, expresó la señora María del Pilar Ramírez Yáñez, sobre el tabaquismo que el pasado 3 de marzo le arrebató la vida a su esposo, debido a un tumor cancerígeno que le evolucionó violentamente en el pulmón izquierdo.
Jorge Armando Parra Rodríguez, oriundo de Cuernavaca, “nunca dejó de fumar, hasta noviembre que le dieron su resultado y le dijeron que era cáncer (…) para él, el cigarro era la vida”, señaló su viuda en entrevista con Quadratín, en el marco del Día del Cáncer de Pulmón, que en México se conmemora cada 5 de abril.
Con pena y con dolor, Ramírez Yáñez recordó como su esposo, de 60 años, fue diagnosticado con esta enfermedad a finales del año pasado, tras padecer una “tos muy persistente” que no mejoró a pesar de los tratamientos.
Detalló que debido a este padecimiento y sin saber que era cáncer, acudieron a una cita médica en noviembre. El médico que los atendió les recomendó realizar una placa de sus pulmones, que reveló que tenía una enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).
Platicó que en un segundo estudio, notaron una mancha en el pulmón izquierdo: “de inmediato me dijeron que era un tumor y que tenían que hacerle una biopsia para corroborar la situación”, que fue confirmada por un neumólogo como cáncer pulmonar a mediados de diciembre y cuyo desenlace arrojaba “una muerte segura”.
Para tratar su enfermedad, Jorge Parra requirió de una “quimioterapia especial” que tardó más de 20 días en estar disponible, aunque el medicamento era “tan fuerte” que podría provocar afectaciones a otros órganos como el cerebro, al igual que la vista y el habla: “nos pusieron las cosas bien drásticas, pero sin esta quimio no podía estar”.
Ramírez Yáñez agregó que a pesar de las advertencias, su esposo nunca manifestó mareos ni otros síntomas, hasta el 25 de febrero de 2021, cuando después de despertar para ir al baño, sufrió una embolia que lo hizo perder el conocimiento. De inmediato fue internado en un hospital y aproximadamente dos horas después, sufrió un infarto cerebral.
“Estuvo ahí internado una semana sin hablar, sin moverse, sin nada y como a la semana nos dijo la doctora que ya no había nada que hacer, que lo lleváramos a casa, porque aunado a la embolia y al infarto cerebral, el cáncer estaba avanzando en su totalidad, que él no tenía cura y lo más sano era llevarlo a su casa para estar con su familia”.
Añadió que al día siguiente, un día antes de su alta médica, la doctora que lo atendía se acercó a su camilla y le dijo que ya se iba a casa, a lo que el paciente reaccionó después de una semana sin hablar y le dijo a su esposa “avísale a mi mamá”.
No perdió la memoria, reconoció a toda su familia en fotos y también en persona cuando llegó a casa.
“Eso fue un viernes, el sábado como que se apagó un poquito, el domingo ya no habló nada y el lunes 3 de marzo falleció a las 10 de la mañana”, detalló Ramírez Yáñez, sobre los últimos días en los que su esposo se mantuvo con vida.
Según cifras del estudio “Tabaquismo en Yucatán” de la Secretaría de Salud federal, hasta el 2017 se estimaba que en la entidad existían 231 mil fumadores de tabaco, que van de los 12 a los 65 años.
El mismo estudio apunta que a nivel nacional, 14.9 millones de personas prevalecen consumiendo tabaco en México, de los cuales 14 mil son adolescentes yucatecos y 217 mil son adultos. Así mismo, se estima que 202 mil de los consumidores de tabaco en Yucatán son hombres, mientras que 29 mil son mujeres.
Los datos recabados por la dependencia federal revelan que al año, más de 51 mil muertes se atribuyen al consumo de tabaco en el país, de las cuales, mil 35 corresponden a Yucatán. Este último dato corresponde al 7.4 por ciento de las personas que pierden la vida cada año en la entidad.
“Te cambia la vida totalmente, te enfrentas a una situación en la que aunque quieras luchar, le eches muchas ganas y quieras hacer todo lo mejor para tu ser querido, se vuelve muy desgastante (…) el cansancio es el emocional de ver cómo tu familiar se va acabando, cómo esta enfermedad te lo va arrebatando”.
Ante su irreparable pérdida, Rodríguez Yánez aconsejó a los fumadores a dejar el vicio que le arrebató a su esposo, a quien le sobreviven dos hijos y cuatro nietos.
“Piensen en su familia, piensen en sus seres queridos, porque ellos se van, pero aquí se queda uno con el dolor, con la tristeza y con la soledad”.