Identifican patrones genéticos ligados a la agresividad del cáncer de próstata
MÉRIDA, Yuc., 7 de enero de 2026.- Aunque en los últimos años la modernización del sistema de salud y la saturación hospitalaria han disminuido el tacto humano que se da durante la atención médica en el país, existe un gremio que se resiste a la frialdad que ha prevalecido en el sector: el de enfermería.
Para la teniente enfermera Diana Laura Villalobos Ramírez, trabajadora del Hospital Regional Militar de Especialidades (HRME), la esencia de su profesión radica en ser el puente emocional entre la enfermedad y la recuperación, motivo por el cual aseguró que el trato amable sigue siendo el estandarte entre sus colegas.
En entrevista, con motivo del Día de la Enfermera y Enfermero (celebrado cada 6 de enero en México), reconoció que, aunque en otras áreas hospitalarias se haya perdido el buen trato hacia los enfermos o sus familiares, en enfermería no debe ocurrir, debido a que son quienes más tiempo pasan con el derechohabiente.

“Hay una frase que tiene nuestra jefa de Enfermeros en el HRME que me ha marcado: ‘Si no puedes ayudar, por lo menos consuela’”, comentó Villalobos Rodríguez (28 años), quien que desde hace siete años ejerce esta profesión, luego de haberse graduado de la Escuela Militar de Enfermería, donde estudió tras cumplir con su Servicio Militar Nacional.
Esa frase responde a una realidad cotidiana, ya que muchos pacientes acuden al hospital no solo por una dolencia física grave, sino por encontrarse en un estado de vulnerabilidad emocional que, según la enfermera, son esos momentos en donde el respeto y la empatía son tan curativos como cualquier otro medicamento.

A pesar de ser la columna vertebral de los hospitales, la teniente enfermera lamentó que su profesión todavía no goce del mismo reconocimiento social que reciben especialistas o médicos; sin embargo, hizo un llamado a su gremio a no bajar la guardia y a continuar trabajando para dignificar su trabajo diario a través del profesionalismo.
Por tal motivo, los alentó a seguir capacitándose de forma continua, no dejar de estudiar ante los avances científicos, así como mantener curiosidad profesional, es decir, mantener el hambre de saber más para poder ofrecer una atención de excelencia y mantener una actualización permanente para asegurar el cuidado técnico que se ofrece.

Finalmente, la entrevistada mencionó que el éxito de su trabajo se resume en que el paciente se vaya a casa con salud, habiendo recibido no solo medicina, sino un trato digno, humano y de respeto en medio de la enfermedad y deseándole que no tenga regresar con la necesidad de volver a ser hospitalizado.