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MÉRIDA, Yuc., 13 de mayo de 2026.— Ante las altas temperaturas y las condiciones de calor extremo que se registran en la región, la dermatóloga Itzel Cerón recomendó reforzar las medidas de hidratación y protección solar para evitar afectaciones en la piel, especialmente en personas con padecimientos dermatológicos.
La especialista explicó que durante la temporada de calor es fundamental mantener una adecuada hidratación mediante el consumo constante de agua y electrolitos, ya que las altas temperaturas provocan una mayor pérdida de líquidos en el cuerpo.
"Aunque el sudor aumenta en esta época, la piel puede resecarse con facilidad debido al uso frecuente de aire acondicionado y a la exposición prolongada al calor, por lo que recomendó utilizar productos que ayuden a conservar la hidratación cutánea", indicó.
Entre las medidas preventivas, señaló la importancia de elegir limpiadores faciales que no resequen la piel y evitar productos irritantes, ya que el calor y la sudoración pueden aumentar la sensibilidad cutánea.
La dermatóloga advirtió que además de la radiación solar directa, el llamado “bochorno” también puede afectar la piel debido a la radiación infrarroja asociada al calor, lo que puede provocar quemaduras, irritación y pigmentación.
"Las personas con piel clara o con tendencia a manchas y quemaduras deben extremar precauciones, aunque todos los tipos de piel requieren protección solar", apuntó.
En este sentido, recomendó combinar protección física y química. La protección física incluye el uso de sombreros de ala ancha, mangas largas, lentes de sol y prendas que cubran el rostro, especialmente para quienes trabajan al aire libre.
Asimismo, aconsejó evitar la exposición directa al sol entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde, horario en el que la radiación ultravioleta alcanza sus niveles más altos.
Sobre los protectores solares, explicó que es importante utilizar productos de marcas reconocidas, con estudios que respalden su eficacia y con un factor de protección solar (FPS) de entre 30 y 50. También destacó que la reaplicación constante es fundamental para mantener la protección.
"En espacios cerrados o con poca exposición solar la reaplicación puede realizarse cada tres o cuatro horas; sin embargo, en actividades al aire libre se recomienda hacerlo cada hora", apuntó.
La especialista también alertó que enfermedades dermatológicas como la rosácea, el melasma y el acné pueden agravarse con el calor y la exposición solar, por lo que recomendó acudir con un dermatólogo para recibir orientación sobre el tipo de fotoprotector más adecuado según cada caso.
Finalmente, señaló que productos como agua termal, hidratantes y protectores solares forman parte de los cuidados básicos recomendados durante esta temporada para prevenir daños en la piel ocasionados por las altas temperaturas.




