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MÉRIDA, Yuc., 9 de noviembre de 2023.- “Adoptar es amar sin prejuicios”, eso fue lo primero que me dijo Ana Hernández, quien junto con su esposo, tuvieron que esperar un largo tiempo para poder adoptar un hijo y hoy en el marco del Día Mundial de la Adopción nos cuentan cómo fue su proceso y como ha cambiado su vida a partir de la llegada de su hijo.
“En mi caso siempre supe que quería ser madre, pero desde muy joven me dijeron que tendría muchos problemas para serlo de manera biológica por cuestiones médicas, cuando nos casamos lo intentamos, nos dijeron que no se podía, y no nos aferramos a eso, inmediatamente dijimos, la adopción es nuestra opción”.
Aunque tenían muy claro que la adopción era el camino a seguir, desconocían por completo todo lo que implicaba el proceso y, sobre todo, lo tardado que podía ser.
“Nosotros no conocíamos a nadie que hubiera adoptado, así que no teníamos una referencia real o cercana, pero estábamos convencidos de que es lo que queríamos, decidimos que no nos aferraríamos a la idea de ser padres de manera biológica y darle vuelta a la página para dar paso a un hijo por adopción, y volcar nuestro amor, tiempo y dedicación en eso”.
Y así fue como para ellos comenzó un largo camino de reunir papeles, exámenes, estudios, citas con psicólogos, para demostrar que eran aptos para adoptar a un niño.
“No voy a mentir y hablo por los dos, es cansado en el sentido de que parece que no lo vas a lograr, y empiezas a cuestionarte muchas cosas, en cada visita al psicólogo surgen cuestionamientos de si realmente eres apto o apta para tener un hijo a tu cargo, y es porque en estas consultas escarban en tu interior, en esos lugares emocionales a donde no queremos ir”.
Cuando al final les dijeron que si podían adoptar, y les mostraron a quien sería su hijo, vino un gran proceso de adaptación de encontrarse, conocerse y reconocerse no como padres e hijo adoptivo, sino como familia.
“Él para mí no es mi hijo adoptivo, él sabe que es adoptado porque es su derecho saberlo y conocer sus historia y origen es parte de su formación, pero para mí es mi hijo y ya, la gente piensa que nosotros cambiamos su vida, pero fue él quien nos salvó a nosotros, teníamos y tenemos tanto amor para dar y lo deseamos tanto que la vida y Dios nos lo concedió”.