Mujer atropellada por patrulla en Brisas del Norte
MORELIA, Mich., 10 de marzo de 2026.- Durante siglos, algunos de los alimentos que hoy se consideran delicadezas de la alta cocina fueron en realidad comida humilde, barata o incluso despreciada. La historia de la gastronomía demuestra que el valor de un ingrediente no siempre depende de su sabor, sino de factores como la abundancia, la escasez, la cultura y las modas culinarias. Uno de los casos más sorprendentes es el de la langosta.
En los siglos 17 y 18, en la costa noreste de Norteamérica, estos crustáceos eran tan abundantes que aparecían amontonados en las playas. Historiadores de la alimentación documentan que se utilizaban como fertilizante, alimento para animales o comida para prisioneros y trabajadores. De hecho, existen registros de contratos laborales en los que algunos sirvientes pedían no ser alimentados con langosta demasiadas veces a la semana. Con el tiempo, la sobrepesca, el desarrollo de la refrigeración y su adopción en la cocina elegante transformaron su reputación hasta convertirla en uno de los platillos más caros del mar.
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