Enfrenta proceso por posesión de metanfetamina en Tizimín
MÉRIDA, Yuc., 13 de abril de 2026 — La señora Lorena Esther Cervantes Castillo denunció una serie de irregularidades en la atención médica y la falta de responsabilidad por parte del empleador de su esposo, luego de un accidente laboral que derivó en la pérdida de un ojo y puso en riesgo su vida.
De acuerdo con el testimonio de la entrevistada, su esposo, Diego José Cauich Urtecho, de 38 años, sufrió un accidente el pasado martes mientras realizaba labores con maquinaria pesada. Según relató, durante el cambio de una pieza metálica, un fragmento impactó directamente en uno de sus ojos.
A pesar de la lesión, el trabajador continuó su jornada debido a que su pago depende del trabajo diario.
“Le dijeron que siguiera trabajando porque, si se detenía, no le pagarían”, señaló Cervantes Castillo.
Horas más tarde, al regresar a su domicilio, el afectado presentaba un deterioro visible en el ojo lesionado. Ante la situación, la familia buscó apoyo del empleador el señor Andrés May; sin embargo, la respuesta fue negativa. “Me dijo que eran cosas que pasan en el trabajo y que él no podía hacer nada”, afirmó.
La familia trasladó al paciente al Hospital General “Dr. Agustín O’Horán”, donde, según el testimonio, la atención no fue inmediata. Posteriormente, durante la madrugada, ante el agravamiento del dolor y la presencia de secreciones, se solicitó apoyo de emergencia a través del 911.
Paramédicos trasladaron nuevamente al paciente al hospital, donde fue ingresado; sin embargo, la entrevistada denunció que la atención fue intermitente y sin seguimiento oportuno.
“Varias personas revisaban el ojo, pero no se le daba un tratamiento continuo”, indicó.
Horas después, personal médico informó a la familia que no había especialista en oftalmología disponible en ese momento, lo que limitó la capacidad de atención. “Nos dijeron que ya no había nada que hacer con su ojo que ya lo había perdido y que a parte no contaban con oftalmólogo que todos estaban de vacaciones”, relató.
Ante esta situación, la familia optó por solicitar el alta voluntaria y continuar la búsqueda de atención en clínicas privadas.
Durante los días siguientes, el paciente fue trasladado a diversos centros médicos en Mérida, donde enfrentaron limitaciones económicas y falta de disponibilidad de especialistas.
Finalmente, en una clínica privada, se confirmó la pérdida total del ojo afectado. De acuerdo con el personal médico, la intervención se realizó para evitar que la infección avanzara hacia el cerebro, lo que representaba un riesgo mayor para su vida.
La entrevistada señaló que su esposo no contaba con seguridad social, pese a desempeñar actividades de riesgo. Asimismo, indicó que el empleador no ha brindado apoyo económico suficiente para cubrir los gastos médicos ni las necesidades básicas derivadas de la situación.
“Fue un accidente de trabajo y hasta ahora no se han hecho responsables”, expresó.
Actualmente, el paciente requiere seguimiento médico constante y un periodo estimado de seis meses de recuperación, durante el cual no podrá trabajar, lo que ha impactado directamente en la economía familiar.
Ante la falta de recursos, la familia ha solicitado apoyo a distintas instancias y a la ciudadanía. La señora Cervantes Castillo indicó que, hasta el momento, las respuestas institucionales han sido limitadas.
“Necesitamos medicamentos, traslados y alimentación. Yo no puedo dejarlo solo y tampoco tengo ingresos en este momento”, señaló.
El caso pone en evidencia la vulnerabilidad de las personas trabajadoras que laboran sin acceso a seguridad social, así como los retos en la atención oportuna en servicios de salud ante emergencias especializadas.
Hasta el momento, la familia continúa en búsqueda de apoyo para garantizar la atención médica del paciente y su recuperación. Son vecinos de la comisaría de Caucel Pueblo,si usted desea apoyarlos puede comunicarse al número 9993617221 o donar al número de cuenta bancaria 4152314235912121.




