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MÉRIDA, Yuc., 5 de abril del 2025. Con 20 años de trayectoria en la atención a personas dentro del espectro autista, Lucía Reyes Crisóstomo , coordinadora del área de enseñanza del Domus Instituto de Autismo, compartió su experiencia en materia de educación incluyente durante una charla enfocada en los derechos educativos de niñas, niños y adolescentes con Trastorno del Espectro Autista (TEA).
Desde su rol actual, Reyes Crisóstomo indicó que coordina programas como el de inclusión educativa, uno de los pilares fundamentales del instituto. Durante su intervención, subrayó que el punto de partida debe ser el reconocimiento de los derechos humanos de todas y todos, más allá de cualquier diagnóstico.
“Todas las personas tenemos derecho a participar en igualdad de condiciones. En el caso de estudiantes con autismo, eso implica garantizar su presencia en entornos educativos acordes a su edad”, anotó.
Sin embargo, señaló que aún persisten barreras importantes, especialmente de tipo actitudinal. A pesar de los avances en materia legal, aún hay escuelas y docentes que manifiestan resistencia explícita a integrar a estudiantes con autismo en aulas regulares.
“Nos encontramos con ambientes escolares que no están preparados para reconocer y acompañar la diversidad. Esto no solo responde a una falta de recursos, sino a una visión histórica excluyente que sigue permeando”, indicó.
La especialista explicó que una verdadera inclusión requiere del trabajo conjunto de tres esferas: la escuela, la familia y la propia persona con autismo. Además, remarcó que no todas las personas dentro del espectro presentan las mismas necesidades, por lo que es fundamental que maestras y maestros se acerquen a conocer a su estudiantado.
“El primer paso es conocer a tu estudiante. Cuando lo conoces, puedes identificar qué apoyos requiere. Pero sabemos que la realidad es compleja: los grupos están saturados, y aunque exista voluntad, muchas veces hay un sentimiento de estar rebasados”, lamentó.
Ante esta situación, indicó que el instituto Domus al que pertenece, ha desarrollado una guía práctica de observación para docentes, que permite identificar necesidades específicas en estudiantes con autismo y adaptar sus prácticas educativas desde lo que sí es posible en cada contexto.
Finalmente, hizo un llamado a todas y todos quienes forman parte del sistema educativo para construir entornos más empáticos y preparados.
“Es una responsabilidad colectiva. Desde cualquier parte del país, ya sea en Mérida, Oaxaca o la Ciudad de México, podemos tomar acciones concretas con los recursos que tenemos para garantizar la participación plena de las y los estudiantes con autismo en sus comunidades educativas”, concluyó.