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MÉRIDA, Yuc., 12 de marzo de 2024.- Durante siglos, la literatura ha normalizado paisajes de crueldad dentro de las sociedades tales como la violación, lo que ha incapacitado a las y los lectores a darse cuenta de esta problemática social que incluso, se sigue replicando en libros literarios de nuestra época, a través de la romantización del texto.
Lo anterior fue lo que se habló durante la conferencia: Cultura de la violación y su representación en la literatura occidental, que fue impartida por Alejandro Loeza Zaldívar, coordinador de la licenciatura en Literatura Latinoamericana de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady), como parte de las actividades de la Feria Internacional del Libro (Filey).
El también doctor en filología, indicó que el motivo de la conferencia está en apostar por lecturas que creen una crítica, ya que la literatura, no por ser literatura significa que todo esté bien y sea bello, sino todo lo contrario, la normalización de la violación en el arte de la expresión verbal es visible, incluso, es romantizada en nuestros días.
“Creo que sería un error decir que esto es anacrónico y que eso (la violación) pasaba en el siglo XVI, pero también pasaba con (Pablo) Neruda hace unas décadas y me parece que se comete el mismo error sino miramos todo esto de manera crítica”, puntualizó el que también ha sido docente de la licenciatura antes mencionada en la Uady.
En ese sentido, el ponente explicó que la literatura suele ser como una fotografía del momento, que se recoge de lo que se está viviendo y aunque la sexualidad es parte de los ritos de iniciación de muchas culturas, en las cuales ha persistido la violación como parte de esos ritos, “creo que la literatura lo terminó llevando a un aspecto estético”.
Abundó que, si bien la descripción de este delito sexual ha ido cambiando conforme a la corriente literatura, la diferencia está en cómo era entendido, ya que mientras en la edad media lo relataban como algo que ocurría en la sociedad, en el siglo XX se romantizó e individualizó con autores como Gabriel García Márquez y Pablo Neruda.
“En realidad ahora la estamos romantizado, ahora la puedo individualizar y decir: ‘pero qué bonito es tener a esta niña de 10 años tendida en mi casa’. Entonces, ya a nivel individual, (porque) obviamente estás intentando crear una estética de la belleza de ver a esta ninfa en mi casa. Eso ya es parte de la noción del escritor”, comentó.