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MÉRIDA, Yuc., 21 de septiembre de 2026.- En un emotivo encuentro con los medios de comunicación y acompañado por el presbiterio local, la Arquidiócesis de Xalapa dio a conocer la noticia del nombramiento de Monseñor Jorge Carlos Patrón Wong como el noveno arzobispo de Puebla. Durante la conferencia, las autoridades eclesiásticas resaltaron la importancia histórica de este acontecimiento, subrayando el profundo impacto pastoral que el prelado ha dejado en la feligresía veracruzana durante los últimos cinco años de servicio continuo.
Al tomar la palabra, Monseñor Patrón Wong centró su mensaje en la gratitud y en el concepto vocacional de ser "amados, llamados y enviados" por Dios. Recordó con afecto su llegada a Xalapa encomendada por el Papa Francisco, así como el honor de haber servido como sucesor de San Rafael Guízar y Valencia. Agradeció de manera especial el cariño recibido por parte de las religiosas, seminaristas, familias, niños y jóvenes, destacando que su paso por la arquidiócesis estuvo marcado por el amor, la cercanía fraterna y el impulso a diversas pastorales como la familiar, juvenil, vocacional y social.
Asimismo, se informó sobre los tiempos de transición que regirán las próximas semanas. Monseñor Patrón Wong continuará al frente de la Iglesia xalapeña desempeñándose como administrador apostólico hasta el próximo 19 de noviembre de 2026, fecha en la que está previsto que tome posesión oficial como arzobispo de Puebla. Por su parte, el prelado extendió un cálido saludo a la comunidad poblana, reconociendo la destacada labor realizada durante 17 años por su antecesor, Monseñor Víctor Sánchez Espinosa, y recordando los lazos de amistad y formación que lo vinculan con esa arquidiócesis desde la década de los ochenta.
Durante la rueda de prensa también intervinieron figuras clave de la curia local, como el obispo auxiliar José Rafael Palma Capetillo, el vicario general Salvador Morales Casas y el secretario canciller Ignacio Barrera. Cada uno expresó su sentir ante la partida del arzobispo, coincidiendo en que, si bien representa una dolorosa separación humana para la comunidad de Xalapa, es también un signo de obediencia y esperanza ante los designios divinos. Con un territorio tres veces más grande y cerca de seiscientos sacerdotes por delante en su nuevo destino, la Iglesia local despidió con reconocimiento y afecto a su quinto arzobispo, augurándole una fructífera labor en su encomienda pastoral en tierras poblanas.




