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MÉRIDA, Yuc., 12 de noviembre de 2025.- Miembros del Consejo Administrativo del Porvenir A.C. alzaron la voz para exponer que los representantes legales del Campamento Porvenir Palabra de Vida cerraron este espacio que a través de varias décadas se ha dedicado a orientar a la juventud cultivando su vida espiritual.
Debora Legters Edwards, presidenta del Consejo, indicó que el cierre se ha debido por la presunta venta de una parte del terreno donde está asentado el campamento, el cual está ubicado entre las comisarías de Santa Clara y Chabihau, comunidades pertenecientes a los municipios de Dzidzantún y Yobaín, respectivamente.
Mencionó que los cinco representantes legales pertenecen a el Porvenir Mejor A.C. y desde hace unos años han estado actuando de mala fe, llegando a lucrar con el terreno y olvidándose de su encomienda, que fue la de cuidar y salvaguardar el terreno que les dio hace 59 años los dueños del espacio, David y Elva Legters.
“Tememos que estos cinco representantes legales continúen actuando de mala fe, llegando tal vez a lucrar de un terreno y un ministerio que les fue encomendado para cuidar y salvaguardar. Sus acciones agresivas y unilaterales ocasionan que hoy se encuentre cerrado ese ministerio del campamento”, dijo.

David Mark Legters, miembro del Consejo, explicó que sus bisabuelos desembolsaron el dinero para la compra del rancho Porvenir en 1966 para conformar un espacio donde el pueblo de Dios pueda crecer, tener comunión y servicio, pero al ser extranjeros y no poder tener el terreno a su nombre, crearon el Porvenir Mejor A.C.
La misión de esta asociación civil, conformada por hombres y mujeres, fue la de salvaguardar el ahora Campamento Porvenir Palabra de Vida, motivo por el cual se convirtieron en representantes legales, que con el paso de las décadas se fue renovando hasta que los actuales representantes legales empezaron con los problemas actuales.
No obstante, a la par se creó el Consejo Administrativo del Porvenir A.C., organización sin fines de lucro que se ha encargado de la operatividad y la recaudación de fondos para que el campamento funcione correctamente a lo largo de estas casi seis décadas, labor que se ha visto interrumpida por la presunta venta del terreno.
Por esta situación, Debora Legters, en nombre de los miembros del Consejo, pidió a los representantes legales reconocimiento como asociados dentro de la organización, trato digno a los trabajadores del campamento, acceso libre a los fundadores, así como una mesa de diálogo para dar solución a este problemática antes de incurrir en instancias legales.




