MÉRIDA, Yuc., 6 de abril de 2021.- La restricción de movilidad vial implementada en Yucatán se ha convertido en un grave problema para las trabajadoras sexuales transgénero que se ubican en la avenida Itáes de Mérida. Hay algunas que han tenido que caminar kilómetros para regresar a casa, debido a que no alcanza el tiempo para tomar algún transporte, poniendo en riesgo su integridad.

“La restricción de horario nos está afectando muchísimo, mi último autobús sale a las 10 de la noche y de hecho, tampoco hay taxis. Me preocupa que muchas veces me debo ir caminando a mi casa, por eso vengo en tenis”, dijo en entrevista Kenia Zarza, mujer trans dedicada al sexo servicio.    

Relató que en una ocasión para evitar caminar hacia su casa, tomó prestada una bicicleta para acudir a su área de trabajo; una vez que llegó la hora para retirarse, comenzó a pedalear rumbo a su domicilio, pero se percató que un hombre que conducía una motocicleta la estaba siguiendo y por querer agarrarla, se acercó, la tiró de la bicicleta y le robó su bolso. 

En varias ocasiones la presencia de los elementos de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) sobre la avenida mencionada, se ha interpretado como “acoso policiaco” porque los antimotines se detienen al lado de ellas y “prácticamente” no las dejan trabajar, ya que ningún vehículo se detiene para adquirir sus servicios. 

“En una ocasión, estábamos aquí trabajando y nosotras vimos cuando un tipo que, iba pasando, jaló a una chica cisgénero que estaba esperando su autobús; la metió a un monte para violarla. Nosotras tuvimos que hablarle a la policía, y esa fue otra problemática que tuvimos esa noche, porque no pudimos trabajar cuando llegaron como cinco antimotines”.  

Otra situación que también afecta a las trabajadoras sexuales es el nuevo cambio de horario de verano, ya que debido a que oscurece demasiado tarde, los clientes no se detienen a buscar sus servicios por temor a que sean vistos por el público en general. 

Kenia, que desde los 12 años la sacaron de su casa por exponer sus preferencias sexuales, invitó a las mujeres y hombres a ser solidarios y no hacer malas críticas sobre las mujeres transexuales que se dedican al sexo servicio, ya que muchos piensan que este trabajo lo hacen por gusto, pero la realidad es que se dedican a esto por necesidad.

 “Tenemos que llevar alimento y sustento a nuestras casas y por eso arriesgamos la salud y el pellejo para venir a buscar el pan de cada día”. 

Por su parte, Dorian Herrera, mujer transexual y también trabajadora sexual, reiteró que son muchas mujeres del gremio las afectadas tanto por las reestricciones de movilidad como por la transfobia y discriminación que sufren todo el tiempo. 

“Quiero que las autoridades nos tomen en cuenta porque nosotras somos personas olvidadas, a nosotras nadie nos da apoyo. Yo pertenezco a un grupo que se llama Comando Trans Interseccional y nosotras estamos vendiendo stickers para poder comprar despensas o para realizar pruebas rápidas y acercarnos a otras comunidades donde hay chicas que viven cosas peores que nosotras”. 

Refirió que “desafortunadamente” su persona ha sido burlada constantemente, incluso ha recibido agresiones físicas por su apariencia y orientación sexual. 

“En una ocasión me atropellaron, me dejaron cicatrices en la mano, un tipo me tiró el auto, puse demanda, pero creo que no debe pasar esto, porque somos personas y todas valemos por igual. Yo no quería ver que era discriminación pero ahora que ya estoy más empapada me doy cuenta que, no sé si se tengan fobia o qué puedan tener en contra de las chicas trans, pero todos y todas valemos por igual”. 

Como se ha informado, en Yucatán está prohibida la circulación de vehículos no autorizados de las 23:30 a las 5 horas del día siguiente, lo que reduce la posibilidad de ingresar recursos hasta a 500 mujeres dedicadas al sexo servicio, tan solo en Mérida. 

Cabe señalar que las personas transgénero se enfrentan a la transfobia y a la discriminación por razón de su identidad de género, y no necesariamente por su orientación sexual, pues pueden ser heterosexuales, homosexuales o bisexuales. 

Tienen derecho a no sufrir ningún tipo de violencia por parte de las autoridades y los particulares. El estado debe protegerlas en contra de la violencia psicoemocional, física, patrimonial, económica y sexual.