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MÉRIDA, Yuc., 2 de mayo de 2026.- Detrás de cada aparato auditivo entregado días atrás por el gobernador Joaquín Díaz Mena, hay una historia de superación, como es el caso de Rocío, una pequeña de 11 años originaria de Uayma, cuya vida es ejemplo de cómo el apoyo oportuno de las autoridades puede derribar las barreras de la discapacidad.
Diagnosticada con hipoacusia congénita, la infanta ha enfrentado el reto de la pérdida auditiva desde su nacimiento, así lo contó su madre, Nayeli, quien recordó esos primeros años de vida: “Ponías música y no se despertaba. Cuando le hablaba, no identificaba mi voz”, motivo el cual su progenitora decidió llevarla al hospital Agustín O’Horán.
Luego de ser diagnosticada en el nosocomio estatal, la vida de Rocío y su madre cambió, ya que se inició un camino donde la tecnología se volvió su mejor aliada, pues la llegada de sus primeros auxiliares auditivos a los seis años marcó un antes y después en su desarrollo como ser humano, lo que ha hecho que actualmente lleve una vida normal.

Antes de los auxiliares, la pequeña solo podía decir “mamá” y hoy es una niña de quinto grado de primaria que disfruta de una vida plena en su comunidad, en parte, gracias al apoyo de la Unidad de Servicios de Apoyo a la Educación Regular (Usaer) que hay en su escuela, donde recibe atención psicológica y de lenguaje.
Tras cuatro años de usar el mismo equipo, Rocío recibió un nuevo dispositivo de manos del gobernador Joaquín Díaz Mena, lo que representará un salto importante en su calidad de vida, ya que el nuevo aparato cuenta con tecnología recargable, eliminado la dependencia y el costo constante de las pilas convencionales.
Con esta entrega, el Gobierno del Estado reforzó su compromiso de que la salud y la inclusión lleguen hasta los rincones más alejados de la entidad, permitiendo que niños como Rocío sigan bailando, estudiando y escuchando la voz de quienes más las quieren que, en este caso, es la de su mamá Nayeli.




