FELIPE CARRILLO PUERTO, QRoo, 3 de mayo de 2021.- No podíamos esperar menos. Indígenas y campesinos se manifestaron, le exigieron. Quisiera pensar que el presidente Andrés Manuel López Obrador peca de inocencia antes de creer que su actitud es deliberada. Lo cierto es que tuvo que montar en un helicóptero de la FAM para poder llegar a Tihosuco, el sitio menos recomendable para pedir perdón, cuando Tepich está al lado.

Pedirá perdón a puertas cerradas en una antigua ciudad colonial, símbolo del dominio español y hasta donde pudo llegar el colonialismo, porque en lo que actualmente es Quintana Roo siempre vivieron los mayas irredentos a los que se conoce como wites.

El miedo no anda en burro, dice un refrán cuyo origen desconozco. Era previsible que mayas de otros ejidos y comunidades que viven entre Chetumal y Tihosuco, pasando por Carrillo Puerto, quisieran desde entregarle amablemente una petición a su Presidente, hasta quienes querían reclamarle algo como no cumplir con deudas pendientes.

La Mañanera, salvo pequeña excepción, fue otra más: a modo de quien cree tener el control absoluto de todo

Mientras tanto, Tihosuco, la ciudad colonial que nuestros ancestros sitiaron alguna vez durante la llamada Guerra de Castas amaneció llena de vallas para impedir el paso a los mayas que querían saludar a su Presidente.

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