Orienta IMSS Yucatán sobre señales que permiten prevenir el suicidio
MÉRIDA, Yuc., 19 de febrero de 2026.- En el marco del 37º Congreso Internacional de Medicina de Urgencias, especialistas médicos de México y otros países se reunieron en la capital yucateca para compartir criterios y conocimientos sobre una de las emergencias más frecuentes en los hospitales: el infarto cerebral.
Daniel Sánchez Arreola, especialista en medicina de Urgencia y miembro de la mesa directiva del Sociedad Mexicana de Medicina de Urgencia, advirtió que el infarto cerebral ya no es exclusiva de personas mayores de 60 años, pues cada vez afecta a personas más jóvenes, convirtiéndose en la primera causa de discapacidad.
Indicó que uno de los puntos centrales del Congreso fue la capacitación del personal de primer contacto, ya que “tenemos un máximo de cuatro horas y media desde que inician los síntomas para dar tratamiento oportuno. Si pasamos de ese tiempo, las secuelas pueden ser devastadoras”.
Abundó que en este foro también se promovió la difusión de la estrategia “Cameleon”, un método sencillo para que la población identifique un infarto cerebral y actúe de inmediato identificadno este acrónimo, el cual se creó en Costa Rica, pero que en los últimos años ha tenido una buena aceptación en México.
El especialista explicó que la CA (cara colgada) es de boca se desvía hacía un lado; MA (mano pesada) es de debilidad o falta de fuerza en un brazo al intentar levantar objetos; la LE (lengua trabaja) es de dificultad para hablar, arrastrar las palabras o falta de coherencia y ON (ponte en acción) es para llamar de inmediato al número de emergencias.
Dijo que el Congreso destaca también el papel fundamental del médico de urgencias y del personal prehospitalario (ambulancias) en la atención y administración de medicamentos fibrinolíticos, fármacos de nueva generación que tienen la función de disolver el coágulo que obstruye la arteria cerebral, restableciendo el flujo sanguíneo.
“La realidad es que tenemos que actuar muy rápido y decirle a la gente que tenemos muchos factores de riesgo para que sigan dándose los infartos cerebrales, como lo son las enfermedades crónicas como diabetes e hipertensión, pero nuestra preocupación es estar capapacitados para dar tratamiento a un paciente lo más pronto posible”, subrayó.