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MÉRIDA, Yuc., 14 de agosto de 2026.- El arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, celebró este viernes sus 25 años de vida episcopal con una misa solemne en la Santa Iglesia Catedral, donde agradeció a Dios por la encomienda que recibió hace un cuarto de siglo y que lo ha llevado a servir en distintas partes del país.
La celebración reunió a obispos provenientes de diferentes entidades, sacerdotes del Estado, seminaristas y representantes de la comunidad católica, familiares de monseñor, así como autoridades de los diferentes niveles de gobierno, entre ellas la presidenta municipal de Mérida, Cecilia Patrón Laviada.

Durante la eucaristía, el arzobispo recordó ante los presentes que desde muy pequeño nació en él el deseo de ser sacerdote y que, con el paso de los años, fue descubriendo que esa inquietud correspondía a la vocación que Dios le había concedido y después de 21 años del ministerio sacerdotal, recibió el llamado al episcopado.
“Mi elección me llevó a través del nombramiento que me hizo el Papa San Juan Pablo II. Solicité ser ordenado obispo en la solemnidad de la Asunción de María Santísima al cielo, pero no pudiendo el señor Nuncio, don Giuseppe Bertello, acompañarnos en ese día, fui ordenado en la víspera el 14 de agosto de 2001”, expresó.

Explicó que fue ordenado en la basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en Monterrey, Nuevo León. “En ese día contaba con 46 años de edad y al día siguiente cumpliría 21 años de vida presbiteral, de modo que que hoy anticipo la acción de gracias del día de mañana al celebrar 46 años de sacerdocio”, acotó.
Rodríguez Vega comentó que en 2015 recibió un nuevo llamado de Dios, esta vez a través del Papa Francisco, quien lo envió a Yucatán como el quinto arzobispo, entidad donde ha tenido la oportunidad de conocer una cultura milenaria como el maya y una comunidad católica cuya religiosidad posee características propias.

“En estos 11 años he vivido en un mundo nuevo, encontrándome con un pueblo católico que tiene una muy fuerte religiosidad que se expresa de una manera original distinta del resto del país. En Yucatán he encontrado una devoción muy grande a la santísima Virgen María, sobre todo a su Inmaculada Concepción”, señaló.




