Registran buena captura de pulpo en Yucatán: Sepasy
CHUBURNÁ, Yuc., 29 de enero de 2026.- Más de 50 ejidatarios de Ixil y Chuburná se manifestaron de manera pacífica a pie de carretera para denunciar presuntos incumplimientos de compromisos económicos así como intervención indebida en la vida interna de los ejidos con promesas incumplidas por parte de la Fundación Yansa y de su director, Sergio Oceransky.
Con mantas en mano, los protestantes exigieron se les explique el pago aproximado de 5 millones de pesos que desde 2024 aseguran que se les ofreció como parte de un acuerdo vinculado a gestiones y estrategias de presión derivadas del conflicto generado por el proyecto Ciudad Maderas, y que a casi dos años no ha sido entregado, además de que las asesorías solo han derivado en nuevos conflictos internos.
“Nos prometieron apoyo legal y recursos económicos, pero hoy lo único que tenemos son problemas y divisiones”, expresó uno de los participantes durante la protesta.

Los ejidatarios coincidieron en que la Fundación Yansa solo utilizó un discurso de defensa del territorio, del medio ambiente y de los derechos ejidales para ganar la confianza de las comunidades y ser ellos quienes tomaran las decisiones sin resultados positivos para ellos.
Al involucrarse la fundación en las decisiones comunitarias, indicaron, ha generado tensiones al interior del ejido, sin resultados claros ni beneficios tangible, solo les ha provocado desconfianza y un sentimiento de haber sido utilizados dentro de un conflicto de mayor escala.
Los inconformes mencionaron que han recurrido a instancias legales, incluida la Fiscalía General del Estado, para presentar denuncias relacionadas con lo que consideran posibles irregularidades y advirtieron que este modelo de intervención podría estarse replicando en otros ejidos de Yucatán, como Kinchil e Ixil, donde la participación de la Fundación Yansa en procesos de asesoría ha generado también divisiones internas, incertidumbre y preocupación entre los habitantes.

“No queremos confrontación ni guerra; queremos justicia, claridad y que se respeten los acuerdos”, comentaron.
Lo que pasa en Chuburná abre una discusión más amplia sobre el papel que desempeñan algunas organizaciones civiles en conflictos ejidales y sociales, así como el impacto real de sus acciones en las comunidades que aseguran representar.
Los ejidatarios aclararon que el problema no es ideológico, sino práctico con acuerdos que no se cumplen, promesas sin resultados y una creciente sensación de falta de transparencia.
La Fundación Yansa no ha emitido hasta el momento una postura pública en relación con estos señalamientos.




