Celebran una década del festival Lu’um Puksi'ik'al
MÉRIDA, Yuc., 27 de octubre de 2026.- El altar de janal pixán (comida de ánimas), es una de las expresiones más representativas de la tradición maya en Yucatán y se compone de tres niveles que simbolizan el cielo, la tierra y el inframundo, en los que se colocan cruces, alimentos, frutas, comidas y dulces tradicionales para honrar a los difuntos.
Robert Loeza, directivo de la Casa de la Cultura del Ayuntamiento de Ticul, explicó que cada elemento tiene un significado particular y forma parte de los conocimientos que las comunidades han transmitido de generación en generación para mantener viva la celebración dedicada a los finados.
Durante la presentación del altar municipal en la Muestra Estatal de Altares de Finados, explicó que el que presentó Ticul recordó la memoria de Arturo González, conocido como el Rey de las Vaquerías y para ello se colocó un primer nivel con una cruz de madera que representó el cielo, espacio donde se pusieron cuatro jícaras.
“En ese caso se le puso cuatro jícaras que significan los cuatro puntos cardinales por ser varón. En caso de ser mujer se le coloca tres nada más por los tres puntos de los fogones de la candela. Posteriormente tenemos lo que es el segundo nivel, que es el mundo de los vivos, como nosotros pues podemos conocerlo”, explicó.
Señaló que en este nivel se colocan los alimentos que le gustaban al difunto en vida, además de productos provenientes de la tierra, como naranja, mandarina, toronja y pepita y también se coloca el pib, cuya presencia constituye una muestra de la importancia que tiene la gastronomía yucateca en esta conmemoración.
Comentó que en el tercer nivel se representa el inframundo y reúne dulces tradicionales, algunos preparados en almíbar y otros elaborados con azúcar, entre ellos se encuentran el dulce de nance, el de papaya y el caballero pobre, postres que forman parte de la herencia culinaria de la entidad.
Otro elemento importante en el espacio, mencionó que es el espacio dedicado al ánima sola, con el que se recuerda a las personas fallecidas que no tienen familiares o que ya no son recordadas por sus seres queridos, motivo por el cual se le coloca agua y sal, el primero para calmar la sed y la segunda para purificar el alma del ánima.
Robert Loeza destacó que con este tipo de actividades se realizan para preservar estas costumbres que permiten mantener vigente la identidad cultural maya, además de transmitir a las nuevas generaciones el significado de cada elemento que integra el altar del janal pixán, muy característico en esta época del año.