Pantallas, principal distractor de estudiantes, a una semana de regreso a clases
MÉRIDA, Yuc., 13 de junio de 2026.- Ante el temor creciente sobre la posibilidad de que la inteligencia artificial (IA) y las tecnologías emergentes desplacen a los profesionistas y el contacto humano, especialistas advierten que la clave no está en temer a la tecnología, sino comprender que el valor radica en los vínculos afectivos.
Jesús Esteban Sosa Chan, director de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady), fue enfático al decir que los dispositivos y sistemas autónomos nunca podrán sustituir la esencia de la interacción entre personas, pero sí se puede regular de forma ética el manejo de las plataformas digitales.
“Las tecnologías no sustituyen al ser humano, son una herramienta. El problema surge cuando nosotros mismos tratamos de sustituir nuestra relación humana con ellas”, explicó el académico, quien demostró cómo la sociedad ha ido cediendo terreno afectivo a las pantallas de móviles y televisores.
“Para que coma un bebé le damos un celular porque tiene estímulos que pasan de forma constante, rápida y mantienen su atención. Pero antes, cuando no existía el celular, ¿qué hacíamos? Interactuábamos con el niño, hablábamos más, desarrollábamos el lenguaje y había más cohesión para que el menor fuera interiorizando con ciertas reglas”, dijo.
Desde el ámbito profesional y científico, el directivo de la Uady desmitificó la idea de que la IA vaya a erradicar disciplinas dedicadas a la salud mental y física, por el contrario, la definió como un potente capitalizador para optimizar el trabajo de los expertos, siempre bajo un estricto marco de responsabilidad.
“La inteligencia artificial no va a sustituir al psicólogo, no va a sustituir al médico, al psiquiatra o al neurólogo. Lo que va a hacer es ayudarnos a lograr un manejo ético de estas tecnologías: hacer diagnósticos más precisos, diseñar campañas masivas más adecuadas para que lleguen a la gente, entre otros”, dijo.




