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MÉRIDA, Yuc., 25 de agosto de 2026.- Aunque se ha registrado avances en brindar más educación sexual, la brecha en este tema sigue siendo considerable en Yucatán, debido a que hay comunidades que enfrentan barreras culturales y familiares para tocar este tema que, en muchos casos todavía es considerado un tabú.
Así lo consideró el sexólogo, psicólogo y terapeuta de pareja, Abraham Baeza, quien consideró que todavía hay desafíos importantes para que niñas, niños, adolescentes y jóvenes puedan ejercer sus derechos sexuales de manera informada y libre, aun cuando estén en una comunidad rural.
El entrevistado recordó una de las experiencias que más lo ha marcado al hablar sobre las desigualdades que persisten en torno a la sexualidad. “Yo me acuerdo que era adolescente y una niña de 14 años se estaba casando por la iglesia y su esposo tenía 65 años. El padre los casaba porque se lo habían indicado, no porque estuviera de acuerdo”, dijo.
Para Baeza, aquella experiencia se convirtió en un referente de situaciones que, aunque puedan parecer lejanas, todavía tienen presencia en distintos espacios, ya que hoy en día continúan existiendo familias y comunidades donde las decisiones sobre las adolescencias están condicionadas por factores económicos y culturales.
Abundó que hablar de sexualidad implica mucho más que abordar temas biológicos o métodos anticonceptivos, ya que implica también hablar de consentimiento, derechos, autonomía, prevención de violencia y de la posibilidad de que niñas y adolescentes puedan tomar decisiones informadas de su vida.
Aunque existen avances en la materia, dijo que todavía queda trabajo por hacer para reducir la brecha, particularmente en comunidades donde los factores culturales y económicos siguen influyendo en la manera en que se aborda la sexualidad, por lo que destacó la importancia de generar espacios donde estos temas se aborden si tabúes.




