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MÉRIDA, Yuc., 28 de junio de 2026.- Comprender el pasado para interpretar mejor el presente y construir una ciudadanía más crítica fue el eje central de la conferencia "¿Qué piensan los jóvenes historiadores de la historia contemporánea?", organizada por la Licenciatura en Historia de la Facultad de Ciencias Antropológicas de la Universidad Autónoma de Yucatán.
Durante la actividad, los historiadores Emiliano Vidal Tavera y Luis Ruiz Martínez, egresados de la licenciatura, compartieron sus perspectivas sobre dos temas fundamentales para la disciplina histórica: la enseñanza de la historia en las aulas y la importancia de los inventarios parroquiales como fuente para la historia social y económica.
En su intervención, Emiliano Vidal Tavera reflexionó sobre los retos que enfrenta actualmente la enseñanza de la historia, especialmente en los niveles básico y medio superior, donde frecuentemente existe un debate sobre el papel de la memorización dentro del aprendizaje.
Señaló que, lejos de ser un elemento negativo, la memorización constituye una herramienta inicial que permite a niños y jóvenes desarrollar interés por los procesos históricos y acercarse posteriormente a una comprensión más profunda y crítica de los acontecimientos.
De acuerdo con Vidal Tavera, la historia no solo debe transmitir conocimientos sobre fechas y acontecimientos, sino también fomentar la capacidad de comprender las distintas realidades sociales, económicas y culturales que han marcado el desarrollo de las sociedades a lo largo del tiempo.
Por su parte, Ruiz Martínez abordó la relevancia de los inventarios parroquiales como una fuente documental de gran valor para el estudio de la historia social y económica de México y de Yucatán.
Explicó que estos registros elaborados por las parroquias permiten conocer aspectos relacionados con las prácticas religiosas, las tradiciones comunitarias, el patrimonio cultural, las formas de organización social y la dinámica económica de distintas épocas.
A través de los inventarios, dijo, es posible identificar bienes religiosos, imágenes, libros, ornamentos y otros objetos que formaban parte de la vida cotidiana de las comunidades, así como conocer quiénes los adquirían, donaban o utilizaban, información que aporta elementos fundamentales para comprender las relaciones económicas y sociales de cada periodo histórico.
Ambos historiadores coincidieron en la importancia de acercar el conocimiento histórico a la sociedad mediante estrategias de divulgación accesibles que permitan valorar el patrimonio documental y cultural, fortalecer la identidad colectiva y promover una comprensión más amplia de los procesos que han dado forma a la realidad actual.