Mérida enfrentará nuevos retos en el mercado inmobiliario: AMPI
MÉRIDA, Yuc., 27 de junio de 2026.- Las calles del centro histórico volvieron a convertirse en un espacio de denuncia pública con la instalación de un nuevo tendedero de deudores alimentarios, un acto que tuvo como objetivo visibilizar una problemática que afecta a miles de infancias y madres en Yucatán.
Siloé Fuentes, representante del colectivo Ley Sabina en Yucatán, señaló que la intención de estos tendederos es visibilizar esta problemática social, ya que en el Estado cerca del 99 por ciento de la deuda alimentaria la ejercen los padres biológicos hombres, enfatizando la urgencia de cambiar la narrativa para empezar a señalar a los agresores.

La activista señaló que, de acuerdo con investigación y trabajo de campo realizado por colectivas tanto de Quintana Roo como otras partes del país en los últimos dos años, el trasfondo de estos deudores responde a una patología de manipulación psicológica y de control absoluto.
“Entre las causas del por qué los padres abandonicos ejercen este tipo de violencia en contra sus propios hijos son porque todos ellos son psicópatas narcisistas integrados; ese es el perfil del agresor vicario”, mencionó Siloé Fuentes, entrevistada en el pasaje del Portal de Granos y el antiguo edificio de Correos.

Dijo que la falta de manutención se utiliza como un arma de violencia vicaria y, bajo este enfoque, el impago de la pensión es un acto de venganza Enel que los agresores pueden llegar a disfrutar el daño emocional y económico de a sus exparejas, poniendo en riesgo la vida, salud y el desarrollo tanto de las mujeres como de las infancias.
Siloé Fuentes también expresó que el tendedero también sirvió para cuestionar duramente el desempeño del Poder Legislativo y Judicial en la entidad, ya que las iniciativas presentadas en el Congreso del Estado se diseñan lejos de la realidad social de las víctimas, tanto de las madres como de los hijos.

“Se presentan nuevas propuestas que no toman en cuenta a las víctimas, que son las mujeres, las madres. Solamente se hacen desde los escritorios, sin salir a las calles, sin preguntar", denunció la activista, señalando que la falta de vinculación con las colectividades condena a las propuestas al fracaso práctico.




