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MÉRIDA, Yuc., 7 de julio de 2026- Hace apenas unos meses, la vida de Ana Carolina Benítez Cantú, vecina del asentamiento Guadalupana Sur, cambió por completo. Un diagnóstico de sarcoma óseo obligó a los médicos a amputarle una pierna para evitar que el cáncer continuara extendiéndose por su cuerpo. Hoy, además de enfrentar sesiones de quimioterapia, busca reunir recursos para cubrir los gastos derivados de su tratamiento y recuperar su movilidad mediante una prótesis.
La joven madre relató que comenzó con molestias en la pierna y, tras diversos estudios realizados en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en enero recibió el diagnóstico positivo de cáncer de hueso.
Explicó que el tumor había crecido considerablemente y que los médicos determinaron que no era posible esperar el proceso habitual de atención oncológica, debido al riesgo de que la enfermedad avanzara hacia otros órganos.
"Me dijeron que no podían esperar porque ya era muy peligroso. Ese mismo día me ingresaron y una semana después me operaron", recordó.
La amputación se realizó en febrero. Posteriormente, nuevos estudios detectaron pequeños nódulos en los pulmones, por lo que continúa bajo tratamiento con quimioterapia mientras los especialistas evalúan si corresponden a una metástasis o a otra condición médica.
Actualmente se encuentra por recibir su cuarta sesión de quimioterapia y en los próximos días conocerá los resultados de los estudios que determinarán si será necesario continuar con más ciclos de tratamiento.
Paralelamente, Ana Carolina inició el proceso para obtener una prótesis de pierna completa. Tras la difusión de su caso, personal del Centro Regional de Órtesis y Prótesis del Estado (CROPAFY) se comunicó con ella para adelantar su cita y valorar la posibilidad de brindarle apoyo. Sin embargo, explicó que aún enfrenta gastos importantes relacionados con su recuperación.
Antes del diagnóstico trabajaba como almacenista en Mercado Libre. Aunque la empresa ha respetado sus incapacidades médicas, actualmente percibe solo una parte de su ingreso habitual. Su esposo también vio afectada su fuente de trabajo al acompañarla durante las sesiones de quimioterapia, por lo que ahora trabaja como operador de mototaxi para sostener a la familia.
"Los traslados representan otro reto económico. Debido a los efectos secundarios del tratamiento, no puedo viajar en transporte público y nos trasladamos en vehículos de plataforma hasta la UMAA del IMSS ubicada en el fraccionamiento Pensiones, con un gasto que puede superar los 300 pesos por cada día de tratamiento", explicó.
A ello se suman los gastos de alimentación especial, medicamentos y los preparativos para el ingreso de su hija de tres años al preescolar.
Ante esta situación, Ana Carolina comenzó a vender ropa de segunda mano que ha recibido en donación.
"Entre lo que él gana y lo que logramos vender vamos sacando para la comida, la luz, el agua y los pasajes. Los dos estamos luchando como podemos", expresó.
La venta se realiza los lunes y viernes, a partir de las 6 de la tarde, en la puerta de su vivienda ubicada en el asentamiento Guadalupana Sur. También participa en distintos tianguis de Mérida durante la semana con el apoyo de su esposo.
Pese a las dificultades, asegura que no piensa rendirse.
"Cuando me dijeron que era cáncer pensé que me iba a morir. Después vi a mi hija y entendí que no me puedo dejar vencer. Ella necesita a su mamá. Perdí una pierna, pero sé que puedo salir adelante. La tecnología ha avanzado mucho y tengo fe en que voy a vencer esta enfermedad", afirmó.
Ana Carolina continúa recibiendo donaciones de ropa para vender y apoyo económico para solventar los gastos de su tratamiento, mientras mantiene la esperanza de recuperar su movilidad y seguir luchando por su salud y por el futuro de su familia.
Si usted desea contactarla puede hacerlo al siguiente número celular: 9991748492.