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MÉRIDA, Yuc., 13 de octubre de 2025 – Lo que comenzó como una visita médica por una herida aparentemente leve terminó en una cirugía de urgencia y una dolorosa amputación para don Carlos Rosciano, un hombre diagnosticado con diabetes que ahora enfrenta un difícil proceso de recuperación junto a su familia.
Su hija, Ximena Rosciano, relató que ante el deterioro repentino del estado de salud de su padre, la familia decidió trasladarlo de emergencia a una clínica particular, pese a las limitaciones económicas.
“Ya estábamos desesperadas. Mi papá se veía muy mal, casi moribundo. Buscamos al especialista por todos los medios, pero por ser fin de semana nadie atendía. En internet encontramos que en esa clínica particular podían recibirnos y lo llevamos de inmediato”, explicó.
De acuerdo con Ximena, don Carlos llevaba un control constante de su diabetes y la herida que originó la infección ya había cerrado. Sin embargo, una combinación de bajas defensas y una lesión interna, conocida como “embudo del conejo”, derivó en una infección que avanzó con rapidez.
“Él ya estaba estable, se cuidaba, iba a sus consultas. Pero una pequeña herida se complicó y se volvió crítica. Si no lo hubiéramos llevado a tiempo, hoy la historia sería diferente. Gracias a Dios se atendió a tiempo, pero ahora enfrentamos el peso económico de todo esto”, dijo.
Una vez internado, los médicos confirmaron la gravedad de la infección y advirtieron que la vida del paciente estaba en riesgo. La única opción para salvarlo fue amputarle parte del pie izquierdo.
“Esa noche fue como una pesadilla. A las dos de la mañana el especialista nos dijo que era urgente amputar, porque cada minuto contaba. Mi mamá firmó el consentimiento sin pensarlo, lo importante era salvarle la vida”, contó Ximena.

Tras la intervención, don Carlos se encuentra estable y en recuperación, aunque permanece hospitalizado por recomendación médica. La familia continúa enfrentando los costos derivados de la cirugía y la estancia en la clínica, que se han elevado considerablemente.
“Estamos vendiendo cosas personales y rifando artículos para reunir dinero. No nos importa el esfuerzo, solo queremos que mi papá reciba la atención que necesita. Aún faltan días difíciles, tanto por su recuperación física como por el impacto emocional que esto ha dejado”, expresó su hija.




