Proponen observatorio para proteger a activistas y periodistas en Yucatán
MÉRIDA, Yuc., 3 de abril de 2026.- Bajo el sol intenso del mediodía y entre calles llenas de fieles, el tradicional viacrucis viviente de la parroquia de Cristo Rey–Santuario del Divino Niño, en Pacabtún, volvió a congregar a la comunidad en una de las representaciones más significativas de la Semana Santa en el oriente de Mérida.
A lo largo del recorrido, decenas de personas acompañaron las distintas estaciones. Entre la multitud no faltaron quienes, con aguas frescas, bolis y sombrillas, buscaban mitigar el calor mientras seguían de cerca cada escena de la Pasión. El ambiente combinó el recogimiento propio de la fecha con la organización comunitaria que ha distinguido a esta representación por más de cuatro décadas.
Con 42 años de realizarse de manera ininterrumpida, el viacrucis de Pacabtún se mantiene como una de las expresiones más arraigadas de fe popular en la zona. Este año, la escenificación estuvo marcada por la participación de jóvenes, tanto en la organización como en la interpretación de los personajes principales.
El papel de Jesús fue representado por Ángel Puc Lozano, un joven de 18 años y sacristán de la parroquia, quien participó por primera vez en esta puesta en escena. En su recorrido fue acompañado por Óscar Canto Bacelis e Iván Sánchez, quienes interpretaron a Dimas y Gestas, respectivamente.
Detrás de la logística, un equipo de entre 60 y 70 personas hizo posible el desarrollo del viacrucis, de acuerdo con Lucrecia Velasco, coordinadora del grupo Missio Christi. La organización incluyó la planeación de cada estación, el vestuario, la seguridad y la coordinación de los participantes.
Velasco destacó que uno de los principales objetivos es fomentar la participación de las nuevas generaciones. Señaló que, en el contexto actual, invitar a los jóvenes a integrarse a estas actividades representa una forma de acercarlos a valores como la reflexión y la fe.
“La gran mayoría de los que participan son jóvenes, porque buscamos que sigan este camino”, expresó.
La respuesta de la comunidad, añadió, ha sido constante. Tan solo este año, se estimó la asistencia de más de 2,500 personas durante la representación principal, además de una importante afluencia registrada desde la noche previa con la escenificación de la aprehensión.
Así, entre tradición, calor y devoción, el viacrucis viviente de Pacabtún reafirmó su lugar como un punto de encuentro comunitario donde la fe se vive en colectivo y se transmite de generación en generación.




