Familias desalojadas de Chichí Suárez buscan apoyo del Gobierno estatal
MÉRIDA, Yuc., 8 de enero de 2026.- En un ambiente de gratitud y compromiso social, las Voluntarias Vicentinas de Yucatán A.C. conmemoraron este jueves el 155 aniversario de su fundación con una celebración eucarística que sirvió para dar gracias por más de siglo y medio de labor ininterrumpida en favor de los más necesitados.
Ligia Josefina Ferráez Evia, presidenta del consejo local de la asociación, destacó que el motor de las 74 voluntarias que integran actualmente la organización es vivir el Evangelio a través de asistencia básica con la entrega de despensa y medicamentos, donación de aparatos ortopédicos, mejora de viviendas, entre otros servicios.
La entrevistada dijo que su trabajo se refleja a través de ocho centros y tres comedores para adultos e infantes que están distribuidos en diversas colonias de la capital yucateca, donde además de lo ya mencionado, también se ofrecen clases de inglés, así como apoyo funerario para quienes así lo necesiten.

Durante el último año, abundó, la organización religiosa logró cifras significativas al brindar atención a 981 familias, lo que representó un beneficio directo para dos mil 880 personas, principalmente madres autónomas, adultos mayores y personas con discapacidad, aunque también se dio apoyo a sectores de bajos recursos económicos.
Además del apoyo integral, Ferráez Evia subrayó la importancia de la formación humana en la infancia, ya que a través de los comedores, niñas y niños se forjan en valores, reciben becas económicas y se les da clases de biblia y acompañamiento en catequesis para que a la postre puedan realizar su primera comunión.

A pesar de los logros, la presidenta señaló que la demanda de ayuda crece constantemente, lo que genera una necesidad urgente de fortalecer el equipo de trabajo, motivo por el cual el objetivo de este año será el reclutamiento de nuevas integrantes, así como nuevos benefactores.
“El reto es convencer a más señoras para que quieran ser voluntarias, necesitamos manos que sirvan, que aconsejen, que acompañen, que vean necesidades y que desde nuestras capacidades podamos apoyar, necesitamos benefactores, pero, sobre todo, que vivan el evangelio, que podamos servir y sentirnos vivos por ayudar”, indicó.

Cabe destacar que la celebración eucarística se realizó en la Casa de la Cristiandad, ubicada en la colonia Chuminópolis, la cual fue presidida por monseñor Gustavo Rodríguez Vega, arzobispo de Yucatán y a la postre se realizó un desayuno entre las integrantes de la organización, que fue fundada en 1870 como Damas de la Caridad.