Indicador Político
Evolución de la credencial para votar
Consejera Electoral del INE
Luego de la crisis derivada del proceso electoral de 1988, el marco normativo en la materia sufre diversas modificaciones y es creado el Instituto Federal Electoral (IFE) en 1990 con múltiples atribuciones, una de las más importantes, la construcción de un padrón electoral nacional, base para la definición de las personas electoras de los procesos electorales.
En 1991 fueron expedidas las primeras credenciales para votar (alcanzando una cifra de 36.7 millones) y que la ciudadanía conoció como la “credencial naranja” por su color. Un año después, la credencial registró un elemento fundamental para la identificación de las personas: la fotografía. Además, esta credencial incorporó algunas medidas de seguridad: el empleo de la tinta ultravioleta, un holograma, el número OCR de doce dígitos para la identificación georreferenciada de la persona titular, así como un código de barras cubierto con filtro infrarrojo.
La consolidación de este instrumento registral llegó en el periodo 1993-1994 cuando tanto el padrón como los listados nominales de personas electoras fueron la base de las elecciones registradas en 1994 en las que, además, votó en la elección presidencial el 77.2% de las y los ciudadanos, el registro más alto de participación ciudadana desde la conformación del IFE.
Poco a poco la credencial para votar con fotografía fue ganando la confianza de la ciudadanía, tan es así que entre 1992 y 2001 el IFE produjo 100.4 millones de credenciales. Además, ¿quién no recuerda diversas frases en campañas emblemáticas que hicieron historia como la de “Pero te peinas cuñao”? que se posicionó como una referencia de una nueva cultura cívica.
A partir de 2001 el IFE registró mayores elementos de seguridad a la credencial de elector: utilización de equipos para registrar las huellas de la ciudadanía, la fotografía digital, la microimpresión de datos en la fotografía y en el reverso de la credencial y el número OCR aumentó a trece dígitos. De este modelo de credencial se entregaron un total de 70.3 millones hasta 2008, fecha en que nuevamente el IFE genera modificaciones a la credencial para votar incorporando más elementos de seguridad para beneficio de la ciudadanía, destacando una fotografía “fantasma” de la persona titular, el CURP, la vigencia de la credencial, entre otras. Más de 60 millones de credenciales fueron producidas por el IFE de esta versión.
Las medidas de seguridad de la credencial de elector siguieron robusteciéndose tales como la colocación de la fotografía a la izquierda atendiendo diversas normas internacionales, datos útiles que sirvieron a la credencial para votar como un documento acreditado para viajar e identificarse, entre varios más.
Con la reforma político electoral de 2014 por el que se crea el Instituto Nacional Electoral (INE), se produjeron algunos cambios como la emisión de credenciales con el nombre y logotipo (IFE por INE), sin perder el reconocimiento legal de este instrumento registral, además de la posibilidad de solicitar credenciales para votar desde el extranjero.
En 2019, el INE incorporó a la credencial de elector códigos QR de alta densidad y datos encriptados que permitieron a la ciudadanía decidir qué información fuera visible, la firma digitalizada, entre las principales.
Todo este proceso fue acompañado por la profesionalización del personal de los módulos de atención ciudadana, así como su equipamiento cada vez con mejores elementos informáticos, de espacio y atención para la ciudadanía.
Por ello, la credencial para votar se ha convertido en un instrumento fundamental de identidad para la ciudadanía, no solo para el ejercicio de su derecho al voto, también para la realización de diversos trámites.
El INE ahora está impulsando un nuevo mecanismo de identificación: la credencial para votar digital que, bajo un esquema de modernización junto con otros insumos registrales pondrán a la vanguardia la forma de identificación y de ejercer su sufragio por las personas candidatas, partidos políticos o coaliciones de su preferencia.
El 7 de agosto pasado el Consejo General del INE aprobó el acuerdo por el que se actualiza el modelo de credencial para votar con la finalidad de hacerlo más inclusivo (lenguaje braille, elección de identidad sexogenérica, entre otros), así como reforzar las medidas de seguridad de la credencial con tecnología de punta y que cumpla con los más altos estándares nacionales e internacionales de seguridad. Estas acciones no hacen sino reforzar la confianza de la ciudadanía en su credencial para votar como llave para ejercer sus derechos e identificarse en México y en el extranjero.




