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MÉRIDA, Yuc., 31 de enero de 2026.- Con el objetivo de promover el emprendimiento y los derechos de las mujeres, se llevó a cabo la Primera Feria Artesanal por los Derechos de las Mujeres del Mayab 2026, organizada por la Secretaría de las Mujeres (Semujeres).
Según se dio a conocer por medio de un boletín informativo, el evento se realizó en las instalaciones del edificio sede de la Semujeres y contó con la participación de once emprendedoras de seis municipios, quienes ofrecieron productos que reflejan el rescate y promoción de las manufacturas tradicionales, como bordado, apicultura, gastronomía, bisutería y productos de belleza, entre otros.
Al inaugurar la feria, la titular de la Semujeres, Sisely Burgos Cano, reconoció el esfuerzo de las artesanas yucatecas, destacando el trabajo de quienes mantienen vivas las tradiciones transmitidas de generación en generación. La funcionaria resaltó que el empoderamiento y la independencia financiera de las mujeres fortalecen a la sociedad, contribuyendo a construir una vida libre de violencia, segura y en paz.
La feria incluyó productos variados, resultado de la creatividad y el esfuerzo de las participantes en los programas de empoderamiento de la dependencia. Las artesanas proceden de Umán, Ticul, Chocholá, Opichén, Kanasín y del sur y sur profundo de Mérida, y ofrecieron dulces, comida típica, artesanías en pasta, bisutería, prendas bordadas, bolsos tejidos, velas aromáticas y productos de belleza elaborados con miel.

Entre las participantes destacan casos como Miriam, de Kanasín, quien lleva 35 años dedicada a la elaboración de comida típica y, gracias al apoyo de Semujeres, ha logrado ampliar la presencia de sus productos fuera de su municipio. Su jornada diaria comienza a las cuatro de la mañana.
Por su parte, Wilma Baeza González, de Mérida, presentó cosméticos elaborados con herbolaria tradicional, que ella y sus colaboradoras producen con insumos locales. La participación en ferias le permitió posicionar su marca, al punto de contar con una página de internet desde la cual recibe pedidos de distintos países de América y Europa.
Asimismo, Jazmín, de 34 años y residente de Mérida, compartió que a través de talleres aprendió a elaborar velas aromáticas artesanales, que ahora promociona en diferentes ferias con gran aceptación, ofreciendo aromas que invitan a la meditación y la armonía.
Por último, María Isela González y su hija Rubí Chablé, de Ticul, representan la preservación familiar de las tradiciones. Sus hipiles y blusas bordadas en punto de cruz reflejan conocimientos transmitidos por al menos tres generaciones, combinando creatividad y colorido con legado ancestral. Para ellas, mantener estas técnicas vivas es fundamental, ya que la tradición del bordado ha ido disminuyendo, aunque aún hay bordadoras que adaptan sus diseños para diversificar la oferta y responder a las preferencias de los clientes.




