Celebran 50 aniversario del ISSTEY
MÉRIDA, Yuc., 8 de noviembre de 2025.- Este sábado, desde muy temprano, familias enteras llegaron a la Feria X’Matkuil para disfrutar de la gran fiesta del sureste que reunió a más de 100 mil personas en este día.
Según se informó por medio de redes sociales, los visitantes recorrieron los pasillos donde el aroma a panuchos, marquesitas y asados se mezclaba con el balido lejano de los ovinos. El día avanzaba entre risas infantiles, visitas a stands artesanales y la solemnidad de la Exposición Regional Ovina, donde las hembras y machos Dorper blanco desfilaban orgullosos. Los ranchos El Chaparral y Chansanlatáh brillaron con sus ejemplares campeones: añeras, reservadas y adultas, mientras la categoría joven macho también coronó a El Chaparral con los dos primeros lugares.


Para el anochecer, la feria se transformó en un escenario palpitante. Según el reporte de taquilla, 113 mil 447 almas habían cruzado ya los torniquetes, todas bajo el resguardo de un operativo que cerraba el día con saldo blanco. Entre ambulancias discretas y bomberos atentos, los incidentes fueron menores: algunos deshidratados, mareos pasajeros, un traslado preventivo que no comprometió ninguna vida.

El verdadero latido de la noche llegó con Matute. La banda, que había pospuesto su presentación del viernes, irrumpió en el Centro de Espectáculos Montejo envuelta en un juego de luces y sonido que convirtió el recinto en un viaje eléctrico a los 80’s y 90’s. Miles de voces corearon Maldita Primavera y Ni tú ni nadie, mientras los medleys de Rock en tu idioma desataban una ola de nostalgia que era también celebración. Bailes, gritos y aplausos se fundieron en una sola vibración que hizo temblar el suelo ferial.


Cuando Matute cedió el escenario, la noche apenas comenzaba. AB Quintanilla y sus Kumbia Allstars, junto a Proyecto Uno, tomaron el relevo para envolver X´Matkuil en ritmos tropicales que encendieron los cuerpos y prolongaron la fiesta hasta altas horas. Entre luces, música y tradición, la feria demostró una vez más por qué es el corazón latente de Yucatán cada noviembre.





